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Camino hacia MiFID II: La importancia de los costes

Con MiFID II las comisiones serán un criterio cada vez más importante a la hora de seleccionar un producto

Fernando Luque 15/06/2017

Unas de las consecuencias quizás más directas de la aplicación de MiFID II a partir del año que viene tiene que ver con la transaparencia en lo relativo a los costes pagados por los partícipes. Estos tendrán más información sobre el total de comisiones pagadas y el desglose de estas últimas. A la larga esto hará que el inversor sea cada vez más consciente de los costes que está pagando y las comisiones serán un criterio cada vez más importante a la hora de seleccionar un producto.  

En Morningstar cuando nos preguntan cuál de varios productos es el más interesante, sin que dispongamos de mayor información sobre ellos, solemos responder que el más barato. Y en general solemos acertar. De todos los factores que podemos imaginar para valorar un fondo (la rentabilidad pasada, la habilidad del gestor, la volatilidad, etc) el que más influencia tiene sobre la rentabilidad futura es claramente el coste total del producto. Incluso, si tuviéramos que elegir entre un fondo caro que ha obtenido una buena rentabilidad pasada y un fondo barato que ha conseguido una rentabilidad histórica por debajo de la media de su categoría, nos quedaríamos con el fondo barato. Y es que el impacto de las comisiones sobre la rentabilidad total del producto es especialmente relevante si nos planteamos una inversión a largo plazo. La explicación tiene que ver con lo que llamamos el interés compuesto (el hecho de obtener intereses sobre intereses), pero en este caso se trata de un interés compuesto negativo.

Es fácil de entender. Supongamos que uno invierte 10.000 euros durante un año a un interés anual del 10%. Obtendrá 11.000 euros al final del año. Si sigue invirtiendo esos 11.000 euros durante otro año, con la misma rentabilidad del 10%, acabará con 12.100 euros al cabo de los dos años. El primer año se generaron 1.000 euros, pero el segundo la ganancia fue de 1.100 euros. Este es el beneficio del interés compuesto. Si prolongamos el ejercicio durante 20 años, al final obtendremos una cantidad de 67.275 euros. Es la línea azul representada en el gráfico adjunto.

Pongamos ahora que en este mismo ejemplo le aplicamos un coste en un caso del 1%. Gráficamente, asumiendo la misma rentabilidad que en el caso anterior, el capital acumulado está representado por la línea verde y alcanza la cifra de 55.025 euros, unos 12250 euros menos que el caso planteado al inicio. 

 

Si el coste sube del 1% al 2%, en el gráfico pasamos a la línea roja y en números significa obtener al cabo del plazo de 20 años una cantidad de 44.913 euros. Eso es 22.362 euros menos que en el caso sin comisiones y 10.111 euros menos que en el caso de pagar una comisión del 1%. Hay otra forma de expresar esta diferencia de 10.111 euros (que es la diferencia que nos interesa porque se debe únicamente al impacto de las comisiones): pagar un 1% o un 2% supone obtener un 100% menos de rentabilidad acumulada. Sí. ¡Un 100% al cabo de los 20 años! En efecto, con una rentabilidad del 10% anual y un coste del 2%, la rentabilidad acumulada ronda el 350%, mientras que con un coste del 1%, la rentabilidad acumulada sube hasta el 450%. Una diferencia enorme desde luego, que se irá ampliando a medida que se amplía el horizonte temporal (gráficamente las líneas azul, verde y roja se van separando con el paso de los años).

El inversor que paga mayores comisiones tendrá, cada año, menos capital que invertir. De ahí la idea del interés compuesto negativo.

 

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Camino hacia MiFID II: ¿Qué tipo de inversor es usted?

Camino hacia MiFID II: ¿conseguirá su objetivo financiero?

Camino hacia MiFID II: ¿Qué tiene el cliente en cartera?

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Camino hacia MiFID II: Más allá del rating de estrellas

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Si quiere saber más sobre MiFID II visite nuestro sitio dedicado a ello

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Sobre el Autor Fernando Luque

Fernando Luque  es el Senior Financial Editor de www.morningstar.es