El verdadero índice de referencia es usted

En un mundo perfecto, cada inversor debería tener su propio cuadro de mando, adaptado a sus propias necesidades.

Valerio Baselli 28/01/2022
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Pilas de moneda

Cuando uno invierte, sacrifica el presente por las ganancias futuras.

Pero, en retrospectiva, ¿cómo puede saber si ganó o perdió? El mero hecho de haber tenido una rentabilidad positiva, aunque alentador, no es suficiente. En finanzas, no olvidemos que todo es relativo: si ha ganado un 7% mientras mi mercado de referencia ha subido un 10%, no debería estar completamente satisfecho.

En la mayoría de los casos, los inversores dedican su tiempo a analizar los rendimientos con respecto a un índice de referencia, pero esta comparación puede estar sesgada, comparando cosas que no deberían compararse y durante un periodo de tiempo que no debería elegirse.

Imaginemos un escenario en el que ha ganado un 7% durante un periodo determinado. ¿Es una operación exitosa? Probablemente lo sea. Y si a eso le añadimos que la rentabilidad de esta inversión fue del 4% en el año anterior, un 3% por encima de la media de las carteras del mismo tipo, un 2% por encima de la inflación y un 1% por debajo del nivel de rentabilidad deseado, ¿debemos considerar que se trata de una operación exitosa?

A esto se añade la idea de que, hipotéticamente, sólo un activo de todos los que componen la cartera puede atribuirse a la rentabilidad total. A continuación, imaginemos que su cartera ha asumido más riesgo del previsto al aumentar su volatilidad en determinados momentos del año. ¿Sigue siendo una operación exitosa? Es difícil de decir.

 

Un territorio complejo

Este ejemplo ilustra la complejidad de una indexación adecuada. Hay muchas variables, algunas de las cuales pueden controlarse: el riesgo que se va a asumir, los recursos disponibles y el plazo adoptado. Hay otras variables que no se pueden controlar.

"Como individuos, es importante que podamos medir nuestro propio éxito de forma adecuada a las circunstancias", afirma Dan Kemp, responsable de inversiones globales de Morningstar Investment Management (MIM). Lo ideal es utilizar un índice de referencia sólido y repetible. 

 

El índice de referencia ideal

En 2012, un estudio publicado por el State Street Center for Applied Research, titulado The Influential Investor: How Investor Behavior is Redefining Performance (El inversor influyente: cómo el comportamiento de los inversores está redefiniendo la rentabilidad), trató de identificar las fuerzas que cambiarían el sector de los servicios financieros.

 

El informe señala que, si bien el rendimiento relativo medido por los índices de referencia convencionales es útil para el gestor de activos, las opiniones del inversor son más complejas y reflejan su combinación personal de búsqueda de alfa, creación de beta, protección contra las caídas y gestión de activos.

En este contexto, el estudio constató que, para los inversores, el rendimiento de la cartera es la principal herramienta para evaluar a su gestor de activos, pero que esto también puede ser una fuente de error.

En otras palabras, el mismo rendimiento tiene efectos diferentes para distintos inversores.

Por ejemplo, la señora Menganita tiene 60 años, gana 2.000 euros al mes y tiene tres hijos, y aún no ha terminado de pagar su hipoteca. El Sr. Pepito tiene 40 años y unos ingresos de 3.000 euros al mes. No tiene hijos y ha heredado su casa, por lo que no tiene que pagar ninguna hipoteca.

Ambos están invertidos en el mismo fondo, que ha perdido un 5% desde principios de año. Este resultado tendrá efectos diferentes en los balances personales de la Sra. Menganita y del Sr. Pepito, más graves para la Sra. Menganita que para el Sr. Pepito. Misma rentabilidad absoluta, dos rentabilidades relativas.

 

Comprobarse a sí mismo

El mejor punto de referencia es el que se orienta hacia el futuro sin dejar de estar en consonancia con los objetivos financieros identificados. En un mundo perfecto, cada inversor debería tener su propio cuadro de mando a medida que le permitiera medir el éxito de sus inversiones, de forma transparente y con cierta perspectiva.

El problema es que la valoración prospectiva es terriblemente difícil de calcular, y no existe una solución única. Las herramientas tradicionales de indexación (competidores, índices, rentabilidad absoluta, rentabilidad relativa) son útiles, pero limitadas. Lo que importa a los inversores es si pueden esperar que sus inversiones generen ganancias en el futuro.

"Esta brecha, que requiere una cuidadosa atención, pone de manifiesto un punto importante en la relación proceso/resultado", dice Kemp. 

"En particular, es perfectamente posible tener un proceso fuerte o una buena decisión que dé lugar a un mal resultado, al igual que es posible tener un mal proceso que dé lugar a un buen resultado, y viceversa".

"Esta es una de las razones fundamentales por las que insistimos en hacer comparaciones a largo plazo: permite que la fuerza del proceso -y la combinación de muchas decisiones- se revele".

Dando un gran impulso a este concepto, los analistas de Morningstar han elaborado una lista de comprobación para reforzar el vínculo entre los objetivos y las inversiones, que puede utilizarse como punto de partida para un método de evaluación de los resultados financieros propios o de sus clientes.

 

Lista de control: alinear su marco de referencia con sus ambiciones

- ¿Existe un objetivo financiero claramente definido al que se pueda ajustar su cartera?

- ¿Evalúa los resultados de sus inversiones a lo largo del tiempo?

- Si utiliza un índice de referencia, ¿es realista y se puede invertir en él?

- ¿Hay que tener en cuenta la inflación?

- ¿Ha tenido en cuenta el riesgo asumido?

- ¿Se mantiene su cartera en un contexto de futuro?

 

Lista de control: evitar los prejuicios emocionales

- ¿Puede evitar el sesgo de memoria, por el que se centra demasiado en el pasado reciente?

- ¿Es consciente de su propia aversión al riesgo y puede evitar las ventas de pánico?

- ¿Puede evitar el exceso de confianza, y también evitar asumir que usted es el factor clave de su éxito?

 

En definitiva, una indexación adecuada es una herramienta excelente, tanto desde el punto de vista analítico como del comportamiento.

"Si se hace bien, puede ayudar a los inversores a mantener su rumbo, pero si se hace mal, puede tener graves consecuencias", concluye Kemp. 

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Sobre el Autor

Valerio Baselli

Valerio Baselli  es Senior Editor de Morningstar.

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