Cómo detectar una trampa de valor

Un alto dividendo es atractivo, pero no siempre es una señal positiva.

Morningstar 25/03/2021
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Dividend trap

Cuando algunas acciones bajan de precio, los inversores deben estar atentos a las trampas de valor. Aunque un precio bajo puede ser un reclamo para los inversores, no indica necesariamente un buen valor y los inversores deben saber detectar las señales de advertencia, como un trastorno en la actividad de la compañía o de su sector.

Los inversores pueden utilizar los ratings de estrellas de Morningstar para determinar si una empresa cotiza por encima o por debajo del valor razonable que estimamos para la compañía. Las estimaciones de valor razonable de los analistas de Morningstar tienen en cuenta las características del negocio subyacente, incluidos los flujos de caja futuros y el riesgo inherente a la acción.

Un rating de 4 o 5 estrellas, por ejemplo, indica que el precio actual de la acción está por debajo de su valor razonable y que existe un margen de seguridad, mientras que una acción con una calificación de 1 o 2 estrellas, indica que, al precio actual, la acción no es una buena opción. 

Consideramos que el rating de estrellas y el valor razonable de la empresa son las principales medidas del margen de seguridad de una empresa. Si una empresa tiene una calificación de 3, está más o menos bien valorada, por lo que no es un gran negocio, aunque el inversor debería obtener una rentabilidad razonable. Con una calificación de 4 o 5 estrellas, el mercado está valorando una perspectiva demasiado negativa y hay un margen de seguridad interesante.

 

Saber qué buscar

Para los inversores que quieran investigar por su cuenta, lo primero que hay que hacer es identificar la causa del bajo precio actual, y si las razones son temporales o permanentes.

Si la causa subyacente es estructural o permanente, como la aparición de una nueva tecnología disruptiva, entonces es más probable que sea una trampa de valor. Por el contrario, un descenso cíclico en el sector, una recesión económica más amplia o unos simples errores de gestión que puedan rectificarse fácilmente podrían representar una buena oportunidad de compra.

Otro factor que hay que examinar de cerca es el balance de la empresa. Un balance con dificultades reduce la tasa de supervivencia y restringe las opciones disponibles para la gestión. Lo ideal es que las buenas gangas tengan balances saneados.

También hay que estar atentos a la trampa de los dividendos, en la que los accionistas compran acciones simplemente porque la rentabilidad por dividendo es alta. Identificar las trampas de dividendos requiere que el inversor comprenda la salud de una empresa y si sus pagos de dividendos son sostenibles. Para determinar la sostenibilidad de los dividendos, es necesario tener una visión clara de si el dividendo está respaldado por unos beneficios y un flujo de caja libre sostenibles. Una medida útil a tener en cuenta es la cobertura de dividendos (la ratio de cobertura de dividendos se calcula dividiendo el beneficio por acción de una empresa entre su dividendo por acción; indica el número de veces que una empresa podría pagar dividendos a sus accionistas utilizando sus ingresos netos durante un periodo fiscal determinado).

 

3 causas de las trampas de dividendos

Puede haber tres causas para una trampa de dividendos, en la que tanto el dividendo como el precio bajan con el tiempo.

 

1. Payout ratios muy elevados

2. Niveles elevados de deuda

3. Diferencia entre los beneficios y el efectivo

 

Cada una de estas situaciones poco deseables se conocen como trampas de dividendos: una rentabilidad atractiva que es demasiado buena para ser cierta.

Un elevado payout ratio significa que la empresa no está invirtiendo lo suficiente en su propio negocio para impulsar el crecimiento real de los dividendos. En algunas empresas puede haber una gran diferencia entre el beneficio declarado y el efectivo que fluye en el negocio, lo que pone en peligro el dividendo.

Lo más probable es que la falta de inversión en investigación y desarrollo y/o en gastos de capital haga que una empresa sea menos competitiva con el tiempo, lo que se traduce en un estancamiento o una caída de los ingresos y, en última instancia, en un recorte del dividendo. Los recortes de dividendos suelen ser enormemente erosivos para los precios de las acciones.

Las empresas con altos niveles de endeudamiento también pueden verse obligadas a recortar su dividendo en tiempos difíciles, ya sea por el aumento de los tipos de interés o simplemente porque no pueden estirar más, y el dividendo está bajo demasiada presión.

Dentro del índice MSCI World hubo 401 empresas de 1547 que recortaron su dividendo en 2020, en comparación con 157 en 2019. Hay que estar atento en 2021 y centrarse en los fundamentales de las empresas para, con suerte, ser testigos de la recuperación de los dividendos a nivel mundial.

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