¿Subirá la inflación en 2015?

No está claro que Yellen, Draghi y compañía puedan incrementar la inflación

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Un petróleo más barato es negativo para la inflación. Con unos incrementos de precios escasos en las economías desarrolladas, es probable que la inflación que se vuelva negativa –especialmente en lugares como Suiza, Suecia o Grecia. Para 2015, en general, la media de las previsiones ha caído un mínimo de medio punto porcentual para todos los países occidentales.

¿Es la caída de inflación un reto? La opinión generalizada sobre la deflación es que, como el colesterol, hay de dos tipos: la “buena” y la “mala”. El primer tipo nace de un shock positivo de la oferta, como una mayor productividad, o como hoy en día, un menor coste de los productos clave. La deflación mala viene cuando la demanda está persistentemente por debajo de su potencial.

Diferenciar los dos tipos es complicado ya que la deflación “buena” y la “mala” pueden coexistir. Sin embargo, la opinión convencional asegura que la deflación europea y la deflación japonesa son del tipo “malo”. Por el contrario, la de EEUU y la del  Reino Unido es principalmente una deflación “buena”.

También es útil hacer otras distinciones. Las caídas leves y esperadas de los precios no son tan malas como la deflación inesperada y de gran magnitud. Si los precios caen un 3% al año, la deuda real se incrementa a paso de tortuga. Las quitas no ocurren de un día para otro. El crecimiento de la productividad significa que los salarios nominales y los beneficios pueden subir –aunque lentamente- incluso si los precios no lo hacen.

Quizás, pero algunos economistas están preocupados por la espiral de la deflación. Una inflación menor significa una subida de los tipos de interés reales. Con tipos nominales de interés nulos, el Banco Central no puede defenderse. Si los tipos reales bajan, los consumidores y las empresas posponen el consumo y la inversión. La demanda se debilita, y a su vez causa una caída de la producción. Esto deprime aún más la inflación, alimentando un ciclo vicioso.

Esta espiral deflacionaria parece imposible. Si el Banco Central deja de pagar intereses sobre las reservas, o empieza a cobrar por ellas, el dinero buscará los bienes, la moneda se depreciará, o las dos cosas. De cualquier modo, los precios rebotarán. Incluso bajo el patrón oro, las grandes deflaciones eran poco comunes a ambos lados del Atlántico. El PIB real no bajó durante los períodos prolongados de caída de precios. El único período en el que una gran deflación coincidió con un declive de la producción fue durante la Gran Depresión. Pero eso fue un rápido desapalancamiento bajo el patrón oro.

La deflación, no me malinterpreten, no es una pesadilla. El envejecimiento de la población y su acompañante, una tasa de ahorro más elevada, están empujando todas las economías desarrolladas, poco a poco, hacia una menor inflación. No obstante, esa es una enfermedad lenta (que se puede curar), no una espiral rápida.

Los precios, sin embargo, están subiendo menos de lo que les gustaría a los bancos centrales. No está claro que Yellen, Draghi y compañía puedan incrementar la inflación, a pesar de que lo puedan pensar. Y esa es mi preocupación: que los tipos de interés resten bajos demasiado tiempo.

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Sobre el Autor

Francisco Torralba, Ph.D.  Francisco Torralba is an Economist for Morningstar Investment Management.

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