La importancia de la liquidez

A pesar de su baja rentabilidad, la liquidez sigue siendo un ingrediente esencial en toda planificación financiera, especialmente durante la jubilación

Fernando Luque 13/05/2016
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En un mundo con unos tipos de interés tan bajos como los que estamos teniendo hoy en día no hay activo más odiado que la liquidez. “¿Cómo vas a tener dinero en liquidez? Si eso ya no da ninguna rentabilidad”. Es el argumento que uno puede oír en cualquier discusión entre inversores. Los depósitos bancarios están ofreciendo un rendimiento pírrico. Los fondos monetarios (que hace algunos años podían perfectamente rentar en torno a un 3%) están ofreciendo en estos momentos una rentabilidad casi nula. Muchos de ellos, de hecho, prácticamente la mitad de los fondos del universo europeo, presentan pérdidas simplemente porque las comisiones se comen toda la rentabilidad de los activos en los que invierten.

Rentabilidad Monetarios

Está claro que es la actuación de los bancos centrales (en nuestro caso el Banco Central Europeo) la que nos ha llevado a esta situación. Ha sido una decisión premeditada por parte de estas instituciones. No es fruto del azar. Es lo que querían (y es lo que siguen queriendo): que el ahorrador asuma riesgo comprando activos financieros o que se gaste el dinero consumiendo (para de esta forma reactivar la economía). Es lo que se conoce por represión financiera, un verdadero castigo para el ahorrador. Y un premio al inversor que ha visto, por regla general, subir el valor de los activos financieros. Hay excepciones, evidentemente, como la bolsa española que ha perdido más de un 15% de su valor en estos últimos 5 años; pero los mercados mundiales han ganado algo más de un 50% (en euros) en este mismo periodo.

¿Significa esto que el ahorrador no tiene otra opción que asumir más riesgo con su dinero? De alguna forma, sí… si es que quiere conseguir una rentabilidad decente. En este sentido a muchos ahorradores “tradicionales” no les va a quedar más remedio que invertir (en lugar de ahorrar) en el futuro. Son dos los motivos que podemos señalar: primero, viviremos más y segundo, recibiremos menos. Es una tendencia demográfica indiscutible. La esperanza de vida es cada vez más alta y seguirá subiendo en el futuro. Hoy en día es fácil que una persona que se haya jubilado a los 65 años, viva unos 20 años más. En principio es una buena noticia, pero supone un impacto importante sobre las finanzas personales ya que las entradas de dinero se reducen sustancialmente tras la jubilación (¿quién no piensa que las pensiones públicas se irán reduciendo o que las condiciones para recibir la pensión máxima serán cada vez más duras en el futuro?).

Es cierto que la estructura de gastos de una persona mayor es distinta a los de una persona joven, pero la capacidad de ahorro se ve mermada de tal manera (y en muchos casos es inexistente) que el ahorro acumulado se va consumiendo a gran velocidad. Me temo que una de las consecuencias más dramáticas de la crisis actual es que las generaciones futuras lo pasarán financieramente mal durante la jubilación. Es por eso que pienso que si la generación pasada podía contar con su pensión pública y el ahorro de toda una vida para mantener su nivel de vida, la generación actual tendrá que sacarle rendimiento al dinero que va ahorrando poco a poco. Es decir, tendrá que invertir en lugar de ahorrar, y eso supone asumir un riesgo mayor.

Pero eso no significa que uno tenga que invertir todo el patrimonio en activos financieros (bien directamente, bien a través de fondos o planes). Tiene sentido mantener una parte de ese patrimonio en liquidez, especialmente en el caso de los jubilados.
A pesar de su baja rentabilidad, la liquidez sigue siendo un ingrediente esencial en toda planificación financiera, especialmente durante la jubilación. No sólo puede ayudar a satisfacer unos gastos no planificados, que se producen durante el retiro al igual que en otras etapas de la vida, sino que también puede ayudar a la paz mental del jubilado que tiene parte de su patrimonio invertido en bonos y acciones. En momentos complicados de mercado, el que tiene una parte de su cartera en efectivo puede tirar de su “colchón de liquidez” en caso de necesidad y no verse forzado a vender sus fondos o acciones a cualquier precio.

Además, hay otro factor que también puede influir en los niveles de liquidez en las carteras: son las valoraciones de los otros tipos de activos. En una situación como la actual en la que las valoraciones tanto de la renta fija como la de la renta variable no están en niveles excesivamente atractivos puede tener sentido mantener algo de efectivo en cartera.
Por lo tanto, aunque su rentabilidad sea prácticamente nula, no conviene olvidarse por completo de la importancia que puede tener en las carteras de inversión un activo como la liquidez.

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Sobre el Autor

Fernando Luque

Fernando Luque  es el Senior Financial Editor de www.morningstar.es

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