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PERSPECTIVAS: ¡¡Pero qué le pasa al Ibex!!

Javier Galán, gestor de renta variable de Renta 4 Banco, analiza por qué el IBEX lo está haciendo peor que el resto de bolsas en este año.

Desde comienzos del año, el Ibex está teniendo una rentabilidad muy diferente a la obtenida por los principales índices de los mercados desarrollados. En relativo, el Ibex le pierde un –14% al Euro Stoxx 50 y un –24% al Dax alemán.

Existen dos motivos que hay que analizar. Por un lado, el estado de la economía española, y por otro lado, la composición sectorial del índice.

La economía española está en el centro de atención del mundo financiero en estos momentos. Los altos niveles de desempleo, déficit presupuestario y necesidades de financiación, junto a las pobres perspectivas de crecimiento hacen presagiar tiempos difíciles. Las exigencias de control del gasto y cumplimiento del equilibrio presupuestario por parte de Europa llegan en un momento en el que la economía española necesita estimular el crecimiento, pero la austeridad fiscal y presupuestaria van a ahogar aún más la economía española.

En otra época, la devaluación de la peseta hubiese hecho el trabajo más complicado que no es otro que proporcionar mayor competitividad a la economía, pero con la moneda única, no existe esta posibilidad. Para ser más competitivo solo se pueden bajar costes, reducir salarios, bajar precios e incrementar la productividad. Me parece poco creíble esperar que las empresas y el Estado consigan este objetivo por el tremendo coste social que tendría.

Las reformas que se están acometiendo van en la buena dirección, desde mi punto de vista, pero los efectos positivos de las mismas, van a ser lentos de observar en la economía real. La reforma laboral es evidente que era necesaria, por mucha huelga y mucha pérdida de derechos adquiridos por los trabajadores que haya (a mi también me afecta lógicamente), pero no puede ser que España sin tener una situación tan dramática como Grecia, Portugal e Irlanda tenga más del doble de desempleo. Algo no funciona y las empresas no contratan por la rigidez de un mercado laboral totalmente obsoleto.

La intención del gobierno de pagar las deudas que tienen las administraciones públicas (Ayuntamientos, Comunidades Autónomas, empresas públicas y Administración Central) con sus proveedores, es clave aunque llega bastante tarde. ¿Cuántas empresas han tenido que acudir al concurso de acreedores, por culpa del retraso en el cobro de las facturas de los entes públicos? Miles, y millones de puestos de trabajo perdidos por la falta de seriedad de estos organismos. Sobre todo, porque los entes públicos, dejaban de pagar a las empresas, y éstas dejaban de pagar a sus proveedores. Las empresas con un mayor músculo financiero han podido aguantar la presión del circulante, pero una gran parte de las PYMES (más del 90% de las creadoras de empleo privado en España), con menor músculo financiero, no han podido sobrevivir a la deuda contraída con las AAPP y a la falta de crédito de los bancos, que no permitían descontar las facturas que le debía la administración pública, como en los periodos de bonanza económica.

Me parece increíble que el gobierno anterior no zanjase este problema antes. ¿Dan subvenciones de desempleo, cursos de trabajo y preparación, etc., y no arreglan el ahogamiento de su propia red empresarial? Seguramente si la Administración Pública hubiese pagado adecuadamente los productos y servicios que requerían, se hubiese evitado un gran número de subvenciones por desempleo, porque muchas empresas eran viables. ¡¡Y el colmo de los colmos es que las empresas tenían que pagar el IVA de facturas que no habían sido cobradas!!

El mercado está poniendo en duda la solvencia de España, los CDS han incrementado notablemente desde febrero y la rentabilidad exigida a la deuda española ya es superior a la italiana la cual ha cortado de raíz el déficit presupuestario.

Todo el sistema económico español está sobre endeudado, desde las administraciones públicas, pasando por las empresas y acabando por las familias, el necesario desapalancamiento seguirá dañando el crecimiento del consumo y del PIB.

Esperemos que el gobierno actual tome las medidas necesarias para fomentar el crecimiento y la creación de empleo y reducir los gastos corrientes de manera contundente con el fin de equilibrar las cuentas públicas y recuperar la confianza de los mercados internacionales, porque si no es así, España se vería abocada a la necesidad de requerir ayudas extraordinarias. La presentación de los Presupuestos Generales del Estado más austeros de la democracia también manda una buena señal a los mercados internacionales, pero vuelve a ser, eso, solo una señal.

El otro motivo es la composición sectorial del Ibex. El peso del sector bancario es del 33%, un sector muy frágil a nivel fundamental. Las ampliaciones de capital que se están realizando (para fortalecer capital, por fusiones o por canje de deuda por acciones) pueden llegar a suponer el 100% de las acciones en circulación de algunos bancos cotizados. La dilución para el accionista está siendo extrema. También creemos que el ciclo de provisiones no ha terminado, por lo que los resultados del sector bancario van a seguir estando muy presionados.

El peso de Telefónica es del 18% en el Ibex, y reconociendo que está a unos niveles muy atractivos por valoración, también es cierto que tiene mucha presión a nivel de márgenes por el entorno competitivo en el que se encuentra en España y que el crecimiento en Latinoamérica está necesitando de una fuerte inversión que está presionando su generación de caja. Sin duda es un valor a tener en cartera, pero el momento de resultados no es nada positivo.

El sector eléctrico español (13% del Ibex) está pendiente de la solución del problema de déficit de tarifa del sistema energético español. El sistema eléctrico genera una deuda superior a los 3.000 millones de euros anuales que dada la situación de las arcas públicas, es insostenible. Solo hay tres soluciones: subir el precio de la luz, eliminar las subvenciones a las energías renovables y subir los impuestos a las eléctricas. Este último aspecto es lo que no permite al sector tener un comportamiento al menos similar a sus comparables europeas. Este sector sí que creemos que lo puede hacer bien una vez se desvanezca el riesgo regulatorio existente hasta la fecha.

Por último, Repsol (7,5% del Ibex), está gestionando la crisis argentina de YPF tanto desde un punto de vista económico (cancelación del pago de dividendo en efectivo), como diplomático. Desde la lejanía parece un problema político y demagógico por parte del gobierno argentino que suele ser recurrente cada vez que la economía Argentina presenta problemas estructurales. Desde mi punto de vista, por debajo de 18 euros el mercado no da ningún valor a YPF, por lo que la compra de Repsol a los precios actuales debería ser un suelo y la decisión definitiva de YPF debería servir de catalizador.

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El artículo también se publico en los blogs de Cinco Días

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