Menores costes implican mayor rentabilidad

A pesar de la compresión de costes, la diferencia entre las comisiones de los fondos activos y pasivos sigue siendo grande.

Jose Garcia-Zarate 01/02/2019

Nunca insistiremos lo suficiente en la importancia de los costes de los fondos. Éstos erosionan las rentabilidades a largo plazo y, lo que es peor, no tenemos otra opción que pagarlos, independientemente de la rentabilidad.

El creciente mercado de inversiones pasivas en la última década es un testimonio de cómo los inversores buscan cada vez más propuestas de inversión de bajo coste.

Mientras tanto, los cambios regulatorios como el Retail Distribution Review (RDR) del Reino Unido también han ido en la dirección de reducir el coste total de la inversión. En particular, la eliminación de las retrocesiones ha dado lugar a una plétora de nuevas clases de acciones, comúnmente conocidas como clases limpias.

Morningstar publicó recientemente un análisis del impacto que la RDR ha tenido en las comisiones de los fondos en el contexto del aumento de la inversión pasiva. En él, examinamos una muestra de fondos, tanto activos como pasivos -incluidos los ETFs- que abarcan las exposiciones de mercado más buscadas desde el punto de vista de un inversor particular en el Reino Unido.

Comprobamos que, en términos medios, las comisiones de los fondos activos de renta variable habían descendido un 18% desde la introducción del RDR hace unos cinco años, tanto como resultado de la introducción de clases de acciones limpias más baratas como de una mayor competencia frente a los fondos pasivos. Sin embargo, estos últimos han mantenido su ventaja competitiva y han reducido las comisiones en una media de casi un 30% durante el mismo período.

Encontramos unos de los mayores ahorros para los inversores en las categorías de renta variable de gran capitalización del Reino Unido y de Estados Unidos. Estas son dos áreas que probablemente representan una asignación significativa en las carteras de la mayoría de los inversores: Reino Unido para el sesgo doméstico y Estados Unidos porque es la mayor superpotencia a nivel mundial. También hay que decir que nuestro período de análisis ha coincidido con un fuerte mercado alcista para la renta variable estadounidense.

A pesar de la compresión de las comisiones en general, la diferencia entre las comisiones de los fondos activos y pasivos sigue siendo grande. Por ejemplo, si nos fijamos en las clases de acciones limpias, los inversores minoristas de un fondo activo de gran capitalización del Reino Unido pagarían en la actualidad una comisión media del 0,75%, frente al 0,12% de una propuesta pasiva, ya sea un ETF o un fondo índice tradicional, siguiendo un índice de referencia estándar de renta variable de gran capitalización del Reino Unido.

 

Cómo impactan los costes en la rentabilidad a largo plazo

Para ver el efecto de los costes sobre la rentabilidad, supongamos una inversión inicial de 10.000 euros durante un período de 10 años. Supongamos que durante este período la bolsa del Reino Unido, medido por el índice FTSE 100, crece un 5% anual. Para simplificar, no asumimos ninguna inversión adicional durante el período. No hay costes de entrada ni ningún otro tipo de comisión de compra - por ejemplo, comisiones de corretaje y spreads de oferta y demanda para ETFs - o comisiones anuales de mantenimiento de cuenta.

Al final del período de 10 años, el valor de nuestra inversión inicial colocada en un fondo pasivo, que cobra una comisión de gestión anual del 0,12%, estaría cerca de los 16.100 euros y habríamos pagado poco más de 190 euros en concepto de comisiones.

Para que el fondo activo medio ofrezca la misma cantidad, el gestor tendría que ofrecer rendimientos adicionales por encima de los del índice de alrededor del 0,67% anual -es decir, un rendimiento anual del 5,67%-, pero habríamos pagado cerca de 990 euros en concepto de comisiones de gestión durante el período de 10 años.

Esto demuestra que, debido a los mayores costes que cobran, los gestores activos se enfrentan a un mayor obstáculo para obtener una mayor rentabilidad desde el principio. Aunque los activos han aumentado evidentemente de forma significativa en las clases de acciones limpias de los fondos de renta variable desde la aplicación de la RDR, sigue habiendo una cantidad sustancial invertida en las antiguas clases de acciones. Los inversores en estas clases de acciones se enfrentan a una erosión de la rentabilidad aún mayor.

Por ejemplo, la comisión media de gestión de los fondos activos de renta variable británica de gran capitalización es del 1,41%. Cualquiera que invierta en estas antiguas clases de acciones debería tener un fuerte incentivo para cambiar a las clases de acciones limpias más baratas.

No podemos controlar lo que hacen los mercados, pero está en nuestras manos controlar el coste de nuestras inversiones para mejorar las posibilidades de un resultado positivo.

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Sobre el Autor

Jose Garcia-Zarate  is an ETF analyst with Morningstar UK.