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Apostando por la recuperación alemana

En la Zona Euro, los beneficios están creciendo y las valoraciones siguen siendo interesantes. A juicio de Alan Zlatar, responsable de renta variable europea de Julius Baer, el mercado ganador será Alemania, donde la reforma laboral y el comercio con Europa del Este constituyen los factores clave para la recuperación económica.

El estado de salud de la economía europea sigue despertando preocupación. ¿Cuáles son en su opinión los factores clave a tener en cuenta para aquellos partícipes que quieran invertir en Europa?

Es cierto que los datos de coyuntura europeo no dan señales de mejora. Pero en mi opinión se trata de una fase transitoria, que afecta a las principales economías a nivel mundial.

Desde el punto de vista empresarial, la situación es más variada. Razonando desde una perspectiva histórica, las empresas europeas siguen ofreciendo valoraciones interesantes en términos relativos en lo que respecta a los datos de balance. Las sociedades cotizan con unos múltiplos cercanos a 16 veces, un nivel inferior a la media histórica, que es de 19 veces.

Las empresas europeas están, por lo tanto, más baratas que las compañías americanas. Presentan unos buenos balances, unos flujos de caja sostenidos y son potencialmente susceptibles de experimentar procesos de reestructuración.

Si consideramos que el diferencial de productividad con las empresas americanas se está reduciendo y que el precio del petróleo, debido a la fortaleza del euro, tiene un menor impacto en Europa que en Estados Unidos, esto parece indicar que una inversión en el área europea es más atractiva.

En qué sectores encuentra las mejores oportunidades?

Más que a nivel sectorial, las ineficiencias de valoración se encuentran, en nuestra opinión, a nivel de países. Nos centramos actualmente en el mercado germano, no sólo por su baja valoración, debido al flojo crecimiento de la economía, al elevado nivel de desempleo y a la poca confianza de los consumidores, sino sobre todo, porque en este difícil escenario, las reformas estructurales están dando sus primeros frutos.

En Alemania, no ha habido aumentos salariales, a pesar de las fuertes presiones en las últimas negociaciones. Esto ha hecho aumentar la eficiencia laboral y la productividad de las empresas germanas.

Además, estamos asistiendo a la recuperación del mercado de “private equity” después de un periodo de estancamiento de tres años. En el 2004, se han producido cerca de 23 millones de euros de nuevas iniciativas efectuadas a través de fondos de private equity.

Hemos conocido hace poco la noticia del superávit de la balanza comercial de marzo. ¿Cómo explica este resultado a la luz de la pérdida de competitividad que afecta a las exportaciones europeas?

Para Alemania, un factor muy positivo es el crecimiento de los países de Europa del Este que ofrecen oportunidades de negocio interesantes. Gran parte de los beneficios de Alemania se reinvierten en los estados de Europa oriental, los cuales no dependen de los mercados de Estados Unidos o de China y con los que los intercambios comerciales se han duplicado en los últimos 10 años.

Las tres cuartas partes de este volumen van dirigido hacia Polonia, Hungría y la República Checa. Por otra parte, el instituto económico alemán IDW estima que para el 2005-2006 la expansión hacia Europa del Este tendrá un impacto del 0,5% sobre el producto interior bruto.

Se tratan de los mismos elementos que han guiado la rentabilidad de Austria a lo largo del 2004, cuyo mercado ha subido un 60%. Para las multinacionales, el país actúa como puente geográfico con los mercados de Europa del este. Los bancos austriacos han generado, por ejemplo, más del 50% de sus beneficios en Europa oriental, mientras que más del 20% de las exportaciones se han dirigido hacia esta región.

¿Qué impacto tendrá sobre esta tendencia la fortaleza de las exportaciones chinas?

En mi opinión, China no representa un problema tan grave, y pronto empezaremos a convivir con su fortaleza. China tiene una industria poco sofisticada y con escaso valor añadido. Por lo tanto, es importante posicionarse en aquellos segmentos en los que vemos un gap tecnológico y que el país difícilmente conseguirá cubrir. También hay que pensar en China como un vendedor y comprador marginal.

Por este motivo, en el sector de materias primas, por ejemplo, somos positivos respecto al petróleo y los minerales ferrosos, cuyas importaciones desde China están creciendo a ritmos elevados en relación con la demanda. Por el contrario, hay pocas perspectivas sobre el aluminio, para el que estamos asistiendo a un crecimiento de la producción china, lo que provoca una disminución de los precios.

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Sobre el Autor

Maria Grazia Briganti  She has been editor & analyst of Morningstar Italy                                                             

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