¿Tiene sentido invertir en fondos de renta fija?

¿Cómo invertir cuando los tipos de interés sobres bonos de alta calidad desaparecen?

John Rekenthaler 13/10/2020
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La semana pasada vi una nota de uno de los mayores gestores de activos del mundo. La compañía está tratando de recopilar respuestas a las preguntas comunes sobre la inversión en bonos que recibe ahora, tanto de inversores individuales como institucionales. Esta columna publica y aborda las principales preguntas de esa nota, bajo la presunción de que algunos de estos pensamientos también pueden haber pasado por su mente. (Ciertamente han cruzado la mía).

Carteras equilibradas

¿Deberían los bonos seguir formando parte de la cartera tradicional equilibrada 60/40, dados sus bajos rendimientos y los presumiblemente bajos rendimientos futuros?

Esa frase subestima el asunto. Los bonos del Tesoro a diez años ahora rinden un 0,70%. Con la tasa de inflación esperada a 10 años en el 1,64%, el tipo de las obligaciones implica que, si la inflación cumple las expectativas de los inversores, los ingresos de los bonos del Tesoro a 10 años estarán por debajo de la inflación en casi un punto porcentual por año.

(Nota: el tipo de interés del Tesoro a 10 años se refiere al tipo de interés de las obligaciones estadounidenses)

Como el objetivo de la inversión es, como mínimo, preservar el poder adquisitivo, si no aumentarlo, entonces uno podría preguntarse legítimamente si los bonos del Tesoro a los precios actuales son "inversiones".

Evidentemente ese pago del 0,70% parecerá relativamente atractivo si los rendimientos caen más. En tal caso, los bonos del Tesoro aumentarían de precio, aumentando así su rendimiento total. Las matemáticas, sin embargo, siguen siendo poco amigables. Por ejemplo, si los rendimientos del Tesoro llegaran a cero en el año 2025, el Tesoro a 10 años valdría 1.035 dólares. Su rendimiento total en ese período de cinco años sería del 1,4%, todavía por debajo del nivel de inflación esperado.

La pregunta de si la asignación tradicional de 60/40 (60% acciones, 40% bonos) sigue siendo aplicable es legítima. La suposición subyacente de las carteras equilibradas es que la asignación de bonos, aunque conservadora, también será rentable. Esa suposición se enfrenta a serias dudas.

Alternativas a los bonos

¿Hay mejores opciones de ingresos fijos que los bonos del gobierno?

No, en realidad no. La mayoría de las categorías de fondos de bonos domésticos rinden más que los bonos del Tesoro y, por lo tanto, es probable que tengan mejores perspectivas de rendimiento a largo plazo. Sin embargo, como los márgenes de crédito de los bonos son relativamente estrechos, con los rendimientos de los bonos corporativos BBB estando apenas unos 1,8 puntos porcentuales más altos que los de los bonos del Tesoro, la recompensa por asumir el riesgo de crédito no es grande. Además, el intercambio de bonos del Estado por bonos corporativos reduce la diversificación, ya que los valores de menor calidad se mueven más en paralelo con el mercado de valores.

Invertir fuera no es una solución, ya que los rendimientos del gobierno de los Estados Unidos superan los de la mayoría de los demás mercados desarrollados. Por ejemplo, los bonos gubernamentales a 10 años del Japón rinden un exiguo 0,02%, mientras que los de Alemania, Francia, los Países Bajos y Suiza tienen rendimientos negativos.

Una posibilidad es la de los bonos de mercados emergentes, que rinden alrededor del 4% pero, desafortunadamente, tienden a perder valor cuando las bolsas caen, por lo que no son particularmente buenos diversificadores.

¿Pueden las inversiones alternativas sustituir a los bonos?

Tal vez puedan. Hace tiempo que soy escéptico sobre las inversiones alternativas, como los market neutral, los futuros gestionados o los fondos de divisas, porque sus rendimientos no han justificado sus riesgos adicionales. Por ejemplo, a nivel de fondos de inversión, esas tres categorías no se apreciaron ni siquiera un 1% anual durante la última década (hasta el 31 de agosto de 2020), mientras que los fondos de bonos de plazo intermedio ganaron un 3,6% anual.

Es cierto que no está claro si las inversiones alternativas superarán a los bonos en el futuro. Podría ser, como ha ocurrido en la última década, que las alternativas rentables fueran versiones acolchadas del mercado de valores - fondos basados en acciones y opciones de largo plazo - mientras que las alternativas que realmente ofrecían diversificación no iban a ninguna parte. Eso no sería de ninguna ayuda.

No obstante, en contraste con mis opiniones anteriores, ahora consideraría la posibilidad de utilizar alternativas con fondos mixtos. No como sustitutos completos de los bonos, sino como reemplazos parciales, junto con otras inversiones. Por ejemplo, en lugar de la mezcla convencional de 60% acciones/40% bonos, podría tener 60% de acciones, 16% de bonos, 8% de alternativas, 8% de futuros de oro y 8% de efectivo. (Este consejo es puramente hipotético, ya que no poseo una cartera equilibrada ni asesoro a clientes).

 

¿Deberían los bonos seguir formando parte de la asignación si sólo proporcionan diversificación?

Idealmente, no. Cuando se posee una cartera diversificada de inversiones de riesgo, uno espera que cada clase de activo tire con su propio peso. De lo contrario, uno podría simplemente poseer bonos del Tesoro, que a lo largo de la historia han tenido una rentabilidad real plana a largo plazo, con su rendimiento nominal esencialmente igual a la tasa de inflación.

Podrían hacerse excepciones con los activos que constantemente suben o bajan cuando el resto de la cartera hace lo contrario, haciendo así que el beneficio de la diversificación sea tan poderoso que pueda superar los rendimientos negativos de forma modesta (pero no fuerte). Pero los bonos del Tesoro no poseen ese atributo, ya que tienden a deslizarse junto con la bolsa valores cuando la inflación aumenta inesperadamente. Los bonos de alta calidad son una excelente cobertura contra las recesiones, pero no necesariamente contra otras causas de caídas del mercado de valores.

Dicho esto, sólo se puede trabajar con lo que ofrecen los mercados financieros. Hace 40 años, los inversores podían elegir entre una amplia variedad de valores que ofrecían altos rendimientos: bonos de todos los sabores, junto con la mayoría de las acciones. Hoy en día, disfrutan de muchas menos oportunidades de este tipo. En un clima así, uno puede seguir comprando bonos del Tesoro, sólo para lograr la diversificación. Tal decisión tendría sentido. Sin embargo, como se ha sugerido anteriormente, probablemente querrán reducir sus asignaciones, dados los precios actuales.

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Sobre el Autor

John Rekenthaler  is vice president of research for Morningstar.

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