La relación asesores-clientes sobre ESG

Los asesores deberán tener en cuenta los riesgos ESG y comunicarlos a sus clientes, como cualquier otro riesgo de cartera.

Andy Pettit 31/07/2020

Los fondos centrados en la inversión sostenible atrajeron fuertes inversiones en 2019: en Europa, el interés de los inversores en los fondos sostenibles se ha traducido en más de 35.000 millones de € en activos netos nuevos cada año desde 2016, llegando a 120.000 millones en 2019 (un nuevo récord para los fondos domiciliados en Europa), según los datos de Morningstar.

Estas cifras indican que el interés en la inversión sostenible no es una moda pasajera. Más bien se está haciendo más común, a medida que inversores de todos los grupos demográficos muestran interés en incorporar la sostenibilidad en sus preferencias de inversión.

El equipo de investigación sobre conducta de Morningstar ha descubierto que las personas que tienen por lo menos un interés moderado en la inversión sostenible abarcan todas las generaciones y géneros, aunque las mujeres y los millennials tienen unas tasas de interés un poco más altas.

Todas las inversiones afectan al medio ambiente y a la sociedad y, cada vez más, los inversores quieren conocer estos impactos y lo que significan para su cartera. En primer lugar, los inversores desean saber cómo se alinean estos impactos con sus valores. En segundo lugar, cada vez hay más inversores que quieren tener en cuenta los riesgos medioambientales, sociales y de gobierno (ESG) a largo plazo, como el cambio climático, cuando hacen inversiones a largo plazo.

No obstante, los inversores no pertenecen a un campo exclusivo donde están centrados en los valores o en el riesgo: a muchos inversores les importan ambos aspectos simultáneamente en diversos grados.

He aquí lo que los asesores necesitan saber sobre la inversión ESG y por qué tienen que tener en cuenta las preferencias ESG de los clientes:

Los inversores pueden incorporar las preferencias ESG en sus estrategias de inversión y buscar también rentabilidades competitivas.

Los inversores pueden estar interesados en la sostenibilidad, pero naturalmente, seguirán tratando de conseguir rentabilidades competitivas. Afortunadamente, cada vez hay más pruebas que indican que en general el hecho de optar por inversiones sostenibles no ha reducido las rentabilidades ajustadas por riesgo, hasta la fecha.

En un estudio reciente, los investigadores de Morningstar encontraron que los inversores que se centran en empresas con atributos ESG positivos en general no sacrifican las rentabilidades, aunque puede haber una pequeña prima ESG en EEUU. Y según un metaanálisis de la Oficina Pública de Contabilidad de EEUU, el 88 % de los estudios sobre la relación entre los factores ESG y el rendimiento financiero han llegado a la conclusión de que el uso de la información ESG no reduce las rentabilidades financieras.

En resumen, elegir inversiones que puntúen mejor en las métricas ESG ya sea marginalmente o como criterio de selección podría ser una estrategia razonable para los inversores que quieren que sus inversiones reflejen sus valores.

No obstante, no hay garantía de que esta relación continuará en el futuro. Los asesores tienen la responsabilidad de comunicar este riesgo potencial, como lo harían con cualquier otro riesgo. Por ejemplo, un riesgo podría ser que a medida que más inversores busquen empresas que se comporten bien en las métricas ESG, podrían pagar cada vez más una prima para invertir en ellas, lo que podría reducir rentabilidades futuras.

Una estricta adhesión a los criterios ESG también podría dar lugar a que en el mercado se produjeran grandes desviaciones de sector, de valor de mercado y geográficas. Como mínimo, los inversores que se inclinan por las preferencias ESG están haciendo una apuesta activa (ya sean conscientes de ello o no) de que el mercado no ha contabilizado totalmente estos factores, lo que puede ser un éxito o no.

Dos enfoques para incorporar las preferencias ESG en una cartera

Los inversores con objetivos no financieros se dividen en dos categorías: los evasivos y los amplificadores. Sin embargo, estos conceptos no son mutuamente excluyentes y los inversores pueden perseguir ambos enfoques al mismo tiempo. Debido a los matices de estos enfoques, es importante que los asesores financieros entiendan qué quieren decir exactamente sus clientes cuando muestran interés en la sostenibilidad:

Los evasivos se mantienen alejados de las inversiones en empresas o industrias involucradas en actividades empresariales controvertidas o que producen efectos medioambientales o sociales negativos como coste de hacer negocio. Por ejemplo, los evasivos podrían comprar fondos que excluyen a emisores que experimentan con animales, venden armas controvertidas o extraen carbón. Por supuesto, estos inversores evasivos también pueden decidir basándose en las razones financieras de que las empresas involucradas en determinadas actividades controvertidas no están bien posicionadas para el futuro.

Los amplificadores buscan inversiones en empresas o sectores que creen un beneficio medioambiental o social positivo. Por ejemplo, los inversores amplificadores podrían buscar empresas centradas en conseguir mejor acceso a la medicina, en ayudar a las personas a adaptarse al cambio climático, en desarrollar nuevas tecnologías para reducir las emisiones de carbono, como vehículos eléctricos, tecnología de energías limpias o productos de construcción ecológica. Como estas inversiones podrían ayudar a abordar los retos que presenta a medio y largo plazo la adaptación al calentamiento global, los inversores podrían tener grandes expectativas de rendimiento para estas inversiones o estar motivados por una combinación de objetivos financieros y no financieros.

Los reguladores europeos exigirán que los asesores entiendan las preferencias ESG de sus clientes

También es importante comprender estos enfoques distintos ya que, en toda Europa, los asesores se enfrentarán en breve a reglas formales para identificar si sus clientes son evasivos o amplificadores.

La directiva MiFID II ya requiere que los asesores determinen los objetivos de inversión de los inversores, su horizonte temporal y sus circunstancias concretas como parte de la evaluación de sostenibilidad. Pero el próximo año, las evaluaciones deberán complementarse con preguntas para comprobar las preferencias ESG de sus clientes.

Esto podría significar identificar si los clientes están interesados en inversiones que tienen en cuenta factores medioambientales o sociales o en inversiones que van más allá y tienen un impacto positivo en la sostenibilidad.

Ya a partir de marzo de 2021, los inversores podrán ver una sección en los sitios web de los asesores donde se explique cómo el asesor:

• integra los riesgos de sostenibilidad en su asesoría de inversión y

• considera los principales impactos negativos de las inversiones en los factores de sostenibilidad.

La evaluación de los riesgos a largo plazo es fundamental para invertir.

Más allá de los valores, los factores ESG son riesgos clave para la sostenibilidad corporativa y estos riesgos son tan importantes como los demás riesgos a los que se enfrentan las empresas. Del mismo modo que las empresas no pueden ignorar los riesgos materiales de los nuevos competidores o de la tecnología cambiante, las empresas tampoco pueden ignorar los riesgos materiales que el cambio climático, o la normativa gubernamental para frenarlo, podrían plantear para su capacidad de producción. No pueden ignorar el riesgo de que las prácticas de salud y seguridad de sus empleados puedan llevar a una falta de trabajadores dispuestos a trabajar si los mercados de trabajo se ajustan, ni el riesgo de que su equipo directivo pueda no estar adecuadamente incentivado para centrarse en los resultados a largo plazo.

Las distintas empresas tienen distintos riesgos ESG importantes y los distintos sectores tienen una diversidad de niveles de exposición a distintos tipos de riesgos ESG. Pero los riesgos ESG no gestionados pueden poner en peligro la rentabilidad a largo plazo de cualquier inversión, lo que significa que tener en cuenta estos riesgos no puede ser un ejercicio que se limite a marcar casillas.

Como los riesgos ESG son importantes para la inversión a largo plazo, deben tenerse en cuenta como parte del análisis de seguridad. No hacerlo puede llevar a sobreestimar el valor razonable de un título. Y los asesores financieros tienen que asegurarse de que sus clientes entienden los riesgos ESG del mismo modo que cuando les explican la forma en que factores como el riesgo de los tipos de interés, el riesgo de impago, el riesgo cambiario, el riesgo del mercado bursátil o el riesgo de concentración en sectores pueden afectar a sus inversiones.

Un nuevo enfoque en las preferencias ESG de los clientes

Como el interés de los inversores en la inversión ESG sigue aumentando, los asesores no pueden ignorar la inversión ESG. Incluso en el caso de inversores sin grandes preferencias ESG, los asesores tienen que tener en cuenta los riesgos ESG y comunicar esos riesgos a los clientes, como lo harían con cualquier otro riesgo en una cartera.

Además de ser una buena práctica empresarial, las inminentes revisiones de los reglamentos en Europa incorporarán la consideración de los factores ESG en los flujos de trabajo de los asesores y sus procesos de sostenibilidad. Estos reglamentos serán parte fundamental de las obligaciones de los asesores para actuar en el mejor interés de sus clientes.

Sobre el Autor

Andy Pettit  es Director, Policy Research (EMEA), Morningstar

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