Pienso que hay tres grandes apartados en los que las
gestoras (sobre todo las españolas, si las comparamos con sus homologas
europeas o americanas) pueden y deben mejorar la información facilitada al
partícipe: uno relativo a la información sobre los gastos del fondo (en la que
habría que incluir el caso especial de los fondos de fondos), otro relacionado
con la información de la cartera del fondo y un tercero que tiene que ver con
la información sobre el gestor del fondo.
¿Cuánto me cobra mi
fondo?
Un primer aspecto en el que las gestoras deberían hacer un
esfuerzo informativo es el de los gastos y comisiones. Por supuesto, las
comisiones anuales de gestión, depósito así como las de suscripción y reembolso
son datos que las gestoras deben hacer público al registrar los folletos de sus
fondos y cualquiera que quiera consultar esas comisiones puede hacerlo a través
de de la página web de la CNMV (www.cnmv.es) o, incluso, a través de la página
de Morningstar (www.morningstar.es).
Pero esas comisiones no son los únicos gastos que soportan
los inversores. Existe una serie de otros gastos, “invisibles” para el
inversor, como los gastos de intermediación (es decir, los gastos de compra y
venta de los títulos que figuran dentro de la cartera del fondo), los gastos de
auditoría, los gastos de publicación de folletos, y un largo etc. Es cierto que
estos gastos no son tan importantes como los anteriormente mencionados, pero
vienen, en definitiva, a reducir la rentabilidad final que reciben los
inversores. Y, por lo tanto, estos tienen todo el derecho del mundo a saber qué
coste total les supone invertir un determinado fondo de inversión. Este gasto
total del fondo se mide a través del ratio TER (Total Expense Ratio en inglés).
Algunos estudios demuestran que los TER de los fondos españoles, tanto de renta
variable como de renta fija, son los más altos de toda Europa. También hay que
saber que, dentro de una misma categoría de fondos, las diferencias entre los
TER de los fondos pueden ser realmente elevadas.
¿Qué estrategia sigue
mi fondo?
Las comisiones no son el único apartado en el que la comunicación de la gestora hacia sus partícipes puede y debe ser mejorada. La información sobre las inversiones del fondo también presenta en muchos casos grandes deficiencias. En general existe una gran carencia en cuanto a la explicación de la estrategia desarrollada. Los informes trimestrales, en la inmensa mayoría de los casos, se limitan a describir más que a analizar los resultados pasados. En muy pocas ocasiones, podemos leer el informe de un fondo en el que el gestor explica, por ejemplo, cuáles han sido los valores que más han contribuido y los que menos han aportado a la rentabilidad del fondo durante un determinado periodo.
Y no hablemos de estrategia de inversión. Pocos son los
gestores que realmente explican cual va a ser esa estrategia inversora en el
futuro. ¿Cómo ve el mercado en el próximo trimestre? ¿Cuáles son los riesgos y
las oportunidades que detectan? Esas son algunas de las preguntas a las que los
inversores esperan respuestas claras por parte del gestor.
En realidad, saber simplemente cual es el estilo del fondo,
en cuanto a su posicionamiento en términos de valor vs crecimiento y grandes vs
pequeñas compañías, o cual es la duración del fondo en el caso de los productos
de renta fija es un dato que pocas gestoras ofrecen a sus partícipes. En
algunos casos, me refiero al dato de duración de los fondos de renta fija, el
dato puede estar presente en la información de la gestora, pero el inversor
debe hacer un verdadero trabajo de detective para encontrarlo. Puestos a pedir,
también sería muy interesante que las gestoras publiquen lo que los
anglosajones llaman la “tasa de rotación” de la cartera, un dato que indica lo
mucho o lo poco que el gestor ha “movido” la cartera del fondo. Comparar este
dato de la cartera con el ratio de gastos totales nos daría mucha información
sobre el comportamiento del fondo.
¿Quién gestiona mi
fondo?
Respecto a la información sobre el gestor del fondo existe una total falta de transparencia, especialmente en el caso de las gestoras españolas. La inmensa mayoría de ellas simplemente no facilitan este dato, limitándose a decir que sus fondos se gestionan en equipo (como casi todos los fondos del mundo, por cierto). El hecho es que saber quién gestiona el fondo es una información muy relevante para el partícipe. Por ejemplo, la antigüedad acumulada por el gestor es una cuestión crucial para valorar un determinado fondo. Incluso, la manera en la que está remunerado puede influir en la forma en la que éste gestiona su fondo. Si su salario depende de las rentabilidades a muy corto plazo, puede verse tentado en aplicar estrategias “cortoplacistas” que pueden no coincidir con el horizonte de largo plazo del inversor estable.
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