No voy a pasar revista a todos y cada uno de estos puntos. No hay espacio suficiente. Pero sí me parece interesante destacar las cosas que se hacen bien en otros países y que fácilmente podríamos aplicar a nuestro mercado… siempre que las autoridades y las propias instituciones financieras estén por la labor.
En primer lugar el folleto simplificado (el documento que figura en la web de la CNMV) debería ser mucho más fácil de leer para el inversor particular (aunque hay que reconocer que no llegamos a las más de 100 páginas que suele tener este documento en Japón).
Mucho también tiene que mejorar el informe trimestral emitido por las gestoras, sobre todo en lo que respecta a las explicaciones del gestor sobre los resultados conseguidos (en Estados Unidos es frecuente que el propio gestor se dirija directamente a sus partícipes para explicarles estos resultados así como sus perspectivas sobre los mercados en los que opera). Respecto a las comisiones (demasiado altas en nuestro país comparadas con las que se aplican en los demás mercados), en algunos países como Italia o Reino Unido, el folleto especifica la cantidad (no en porcentaje sino en moneda local) que pagaría el inversor si mantuviera sus participaciones durante un determinado lapso de tiempo. También sería conveniente (como es el caso en Canadá o en Holanda) que el folleto indicara el historial de ratio de gastos totales o TER (total expense ratio) para que el partícipe pueda apreciar su evolución y saber si los costes están aumentando o disminuyendo. En Japón y en Francia el folleto también indica los costes de transacción de las operaciones realizadas por el fondo. Igualmente nos gustaría que figurase en todos los folletos el nombre del o de los gestores, así como su antigüedad en la compañía gestora (en China y Estados Unidos ese dato es habitual comunicar ese dato a los inversores).
En el plano fiscal, debería existir un incentivo para que los inversores ahorren a largo plazo a través de fondos de inversión. Tampoco se debería distinguir fiscalmente entre ganancias a corto y ganancias a largo plazo. Como ejemplo a seguir tenemos a China y a Hong Kong donde tanto las plusvalías como los dividendos están exentos de impuestos.
Por último, pero no por ello menos importante, merece especial atención el problema de la distribución de los fondos. España es lamentablemente el único de los 16 analizados en el que el porcentaje de fondos vendidos a través de sistemas de arquitectura abierta (en la que el inversor tiene acceso a una amplia gama de productos de distintas gestoras) es inferior al 20%, mientras que en países como Australia, Canadá o Estados Unidos esa cifra supera el 80%. Por lo atnto, queda mucho por mejor en nuestra industria de fondos.
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