El sesgo doméstico

Los inversores son propensos a invertir en renta variable de su propio país, pero muchos de los argumentos históricos a favor del sesgo doméstico ya no se sostienen.

Ben Johnson 13/06/2019

El "sesgo doméstico" es el término utilizado para describir la tendencia de los inversores a inclinar sus carteras a favor de las acciones que cotizan en su mercado nacional. Hay una serie de medidas de este sesgo doméstico que han sido identificadas por los académicos a través de los años. Pero, para simplifica, creo que es más fácil medir ese sesgo comparando la asignación actual a la renta variable internacional con la parte de la capitalización bursátil mundial compuesta por acciones domiciliadas fuera de los Estados Unidos.

Las acciones estadounidenses, por ejemplo, representan alrededor del 55% de la capitalización mundial de las bolsas. Por lo tanto, la cartera de cualquier inversor estadounidense que tenga más del 55% de los activos en los EE.UU. está mostrando un sesgo doméstico.

Este gráfico muestra la magnitud del sesgo doméstico entre los inversores en los EE.UU., Reino Unido y Australia y cómo ha disminuido (algo) con el paso de los años.

 

 

Hay una serie de razones por las que los inversores podrían estar sobreponderando las acciones nacionales. Algunas son tangibles, como la preocupación por el gobierno corporativo o el riesgo político en otros países, los costes adicionales que puede incurrir en la compra de acciones internacionales y el riesgo cambiario.

Algunos podrían argumentar que la naturaleza multinacional de muchas empresas significa que incluso limitarse únicamente a su mercado nacional aporta un elemento de diversificación: por ejemplo, alrededor de las tres cuartas partes de los ingresos de las empresas del FTSE 100 provienen de fuera del Reino Unido.

¿Por qué existe el sesgo doméstico?

También hay razones intangibles relacionadas con el comportamiento, como la familiaridad, por la que los inversores sienten que conocen y entienden mejor que los demás a las empresas que tienen su sede en su mercado local.

Existen muchas razones legítimas por las que los inversores podrían favorecer su mercado de renta variable nacional. Pero yo diría que algunas de ellas se han vuelto más endebles con el tiempo y no justifican el grado de parcialidad que existe hoy en día en las carteras de muchos inversores.

Entre las explicaciones concretas que subyacen al sesgo doméstico, las relativas a los costes de inversión e información y a los riesgos monetarios se han vuelto menos convincentes con el tiempo y es probable que se debiliten aún más en el futuro. El mundo es cada vez más plano y las barreras a la circulación de la información y el capital siguen reduciéndose. El coste de invertir en mercados extranjeros ha disminuido con el tiempo, y los nuevos mercados continuarán abriéndose a nuevos inversores.

Uno de los ejemplos más reveladores de esta tendencia es el Vanguard Emerging Markets Stock Index. Fue el primer fondo indexado de mercados emergentes que se lanzó en el año 1994. En ese momento, la comisión del fondo era del 0,6%, y seguía el índice MSCI Select Emerging Markets Index.

En 2019, han surgido nuevas clases de acciones, incluyendo un fondo cotizado (Vanguard FTSE Emerging Markets ETF); la comisión del ETF es una quinta parte de lo que era y ahora sigue el índice FTSE Emerging Markets All Cap China A Inclusion Index, que incluye las acciones A de China, un mercado que sólo se ha abierto recientemente a los inversores extranjeros. Los costes han disminuido por lo tanto de forma notable y seguirán disminuyendo, al igual que las barreras al flujo de información y capital por lo que ya no hay buenas excusas para favorecer a las acciones nacionales.

Unos argumentos obsoletos

Evitar el riesgo cambiario es otra justificación que ya no se sostiene. En los últimos años, hemos visto una variedad de ETFs que ofrecen exposición a varios mercados de valores extranjeros que gestionan el riesgo cambiario en nombre de los inversores. Algunos cubren este riesgo completamente, otros cubren una parte del riesgo y los productos más recientes lo gestionan de forma dinámica.

En última instancia, argumentar a favor de una mayor exposición a las acciones internacionales es algo más fácil y convincente que derribar los pilares del sesgo doméstico. Todo se reduce a esto:

1) Las acciones nacionales y las acciones extranjeras no se han movido y no se moverán nunca al unísono perfecto.

2) Mezclar activos que se mueven de forma distinta en diferentes momentos en respuesta a diferentes factores fundamentales (cambios en los tipos de interés, inflación, diferencias en las políticas fiscales y monetarias, etc.) es generalmente una buena manera de reducir el riesgo de la cartera.

3) Tal vez lo más importante es que habrá momentos en que las valoraciones de los mercados globales no estén sincronizadas.

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Sobre el Autor

Ben Johnson  Ben Johnson is Morningstar’s Director of European ETF Research.

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