Riesgos para los jubilados: la inflación (2)

La inflación es probablemente uno de los peores enemigos del inversor, especialmente cuando el horizonte de inversión es de muy largo plazo

Fernando Luque 24/07/2018

En el primer artículo de esta serie analizamos el riesgo de tipos de interés para los jubilados. En este examinaremos el riesgo de inflación, que de alguna forma están intrínsecamente ligados.

La inflación no solo es uno de los riesgos que pueden pesar sobre la economía. Aunque en la actualidad (vea el gráfico de la inflación en España) la inflación está prácticamente en mínimos históricos, hay que recordar que es probablemente uno de los peores enemigos del inversor, especialmente a largo plazo. Un aumento de la inflación supone un deterioro del poder adquisitivo, una circunstancia nefasta para los ahorradores y los partícipes de fondos de renta fija… sobre todo si añadimos el hecho de que hoy en día los tipos de interés están por debajo de los niveles de inflación, por lo menos en la Eurozona.

 

 

Pero la inflación es un riesgo que se puede gestionar. Uno puede protegerse contra sus efectos de la subida de los precios. ¿Cómo? Invirtiendo en acciones. Esta afirmación puede parecer atrevida a primera vista ya que, generalmente, ante una subida general de los precios, los bancos centrales suelen reaccionar subiendo los tipos de interés, lo que no favorece demasiado la inversión en acciones, por lo menos en el corto plazo. Sin embargo, si analizamos a largo plazo el efecto de la inflación sobre los mercados bursátiles, este es relativamente moderado. Jeremy Siegel, autor del famoso libro “Acciones para el largo plazo”, indica que en periodos largos de tiempo las acciones han sido inmunes a la inflación, argumentando que, si a corto plazo las compañías pueden verse afectadas, a más largo plazo suelen trasladar esos costes a los consumidores finales.

Es cierto que aumentar el peso de las acciones aumenta la volatilidad de la cartera. Pero si consideramos una inversión en acciones a largo plazo, esa volatilidad disminuye con el tiempo.

Por otra parte, los inversores, y sobre todo los jubilados (ya que es un segmento de la población que tiene un fuerte peso de renta fija en sus carteras) deben saber que un escenario de elevada inflación es especialmente dañino para los bonos tradicionales.

Tradicionalmente, para luchar contra la inflación, el inversor ha acudido a activos como el oro o el inmobiliario, pero, aunque estos activos han sido buenos protectores contra la inflación en determinados periodos del pasado (como en los años 70), nadie puede asegurarnos que esta relación se prolongará en el futuro, por lo que al ahorrador no le queda más remedio que intentar obtener una mayor rentabilidad bruta para sus ahorros o, lo que es lo mismo, asumir más riesgo con su dinero.

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Sobre el Autor Fernando Luque

Fernando Luque  es el Senior Financial Editor de www.morningstar.es