5 ideas de inversión

Planteamos cinco ideas de inversión: multinacionales británicas, petroleras europeas, renta variable rusa, sector de telecos en Europa y bonos americanos.

Morningstar 08/05/2018

Los mercados siempre están en movimiento y encontrar las mejores oportunidades requiere un profundo conocimiento tanto del riesgo como de la rentabilidad. Esto puede ser un ejercicio implacable, ya que el mercado no presta atención a su pasado y siempre está mirando hacia adelante. Con esto en mente, aprovechamos la oportunidad para explorar el panorama actual y esbozar cinco ideas que parecen ofrecer buenos rendimientos ajustados al riesgo. Como verán, muchas de estas bolsas de oportunidades son bastante granulares y a menudo no son muy populares.

Multinacionales británicas

Lo primero que hay que reconocer es que la economía británica no es el mercado de valores del Reino Unido. Por ejemplo, aproximadamente el 70% de las ganancias del FTSE 100 provienen del extranjero, y uno debe apreciar que los fundamentos de la Gran Bretaña corporativa han sido razonablemente resistentes. En todo caso, los beneficios del FTSE 100 han empezado a repuntar a lo largo del 2017 y principios de 2018, después de haber caído constantemente, hasta un 20% en los cinco años anteriores. Se trata de un desarrollo a largo plazo que debe reforzarse.

In contemplating the investment thesis, it is important to consider the opportunity set in both relative and absolute terms. We must recognise that fundamental uncertainty is ever-present, but often overhyped. At the same time, sentiment has clearly turned negative for the multinationals, and this negativity is being priced into the asset class – creating the cornerstone of a contrarian opportunity.

Al contemplar esta tesis de inversión, es importante considerar la oportunidad establecida tanto en términos relativos como absolutos. Debemos reconocer que la incertidumbre fundamental siempre está presente, pero a menudo se exagera. Al mismo tiempo, el sentimiento se ha vuelto claramente negativo para las multinacionales británicas, y esta negatividad está creando una oportunidad para los “contrarians”.

Energéticas europeas

Todos sabemos que el panorama político europeo es frágil, y que la incertidumbre periódica crea respuestas emocionales. También sabemos que el mercado del petróleo ha pasado por mucha volatilidad en los últimos años, lo que ha llevado a la gente a cuestionar al sector energético. Cuando se unen ambas cosas, es poco probable que la energía europea reciba los favores del público.

Una forma de ver esto, que coincide con la opinión de la mayoría de los inversores, es llegar a la conclusión de que se trata de una propuesta demasiado arriesgada, independientemente del precio. La otra forma de verlo, que tiene mucho más sentido para nosotros, es obtener una comprensión estructural de los factores clave y evaluar cuántas malas noticias ya están valoradas en la clase de activos.

Desde este punto de vista, consideramos que la energía europea es un activo no deseado que constituye una propuesta de inversión relativamente atractiva.

Acciones rusas

Si la energía europea es una preocupación para algunos, la renta variable rusa debe ser francamente inquietante para otros. No se puede ocultar que la ansiedad política rusa tiene un impacto pronunciado en el pensamiento occidental. Los últimos movimientos de Vladimir Putin añaden otro golpe sentimental a estos acontecimientos, ya que es probable que persistan las preocupaciones y que los precios de los activos en la región se vean influenciados por el sentimiento negativo.

Sin embargo, dejando de lado estas preocupaciones, vemos una oportunidad de beneficiarnos de la ansiedad rusa. Específicamente, continuamos mirando favorablemente a la renta variable rusa, especialmente en relación con muchos de los mercados desarrollados que nos parecen caros.

Este veredicto a favor de la renta variable rusa puede parecer controvertido, aunque realmente pone de relieve la forma en que el comportamiento colectivo crea oportunidades impulsadas por la valoración. En el caso de Rusia, hemos sido testigos de una mejora gradual de los beneficios, los flujos de caja y los dividendos, que crecen más rápidamente que en los países occidentales en términos nominales.

A muy largo plazo, no nos sorprendería que el riesgo ruso siguiera siendo elevado, aunque fácilmente podría disminuir con respecto a los niveles actuales. Por lo tanto, esta reacción exagerada colectiva también debería disminuir gradualmente, lo que significa que Rusia podría beneficiarse de un viento a favor tanto de unos beneficios más fuertes como de una mejora de la confianza. 

Telecomunicaciones europeas

Las telecomunicaciones son un sector con unos atributos únicos y con una rentabilidad significativamente inferior al del mercado en general. Consideramos que las telecomunicaciones europeas se han vuelto cada vez más atractivas desde el punto de vista de la valoración, aunque es importante reconocer que los activos suelen ser baratos por una razón. En el caso de las empresas europeas de telecomunicaciones, hay que reconocer que los fundamentales son actualmente muy débiles, con unos ingresos reales estancados, unos márgenes de beneficio comprimidos y una rentabilidad sobre fondos propios en su nivel más bajo de los últimos 14 años.

Es sobre esta base que este sector ofrece un análisis fascinante. Por un lado, se trata de un sector problemático que se enfrenta a varios riesgos a corto plazo, entre los que se incluyen unos payout muy elevados y unos niveles de endeudamiento altos. Sin embargo, para los inversores a largo plazo, parece haber suficiente recompensa por el riesgo asumido en términos relativos.

Bonos americanos

Las cambiantes expectativas de inflación tienden a provocar especulaciones sobre si nos encontramos en medio de un fenómeno cíclico o estructural. Sin embargo, el vínculo entre los datos de inflación a corto plazo y el rendimiento de los activos a largo plazo tiende a ser débil. Además, tiende a poner de relieve varios sesgos de comportamiento que acompañan a las previsiones de inflación. Creemos que los inversores deberían anclarse en el valor fundamental de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos.

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