5 principios para maximizar su rentabilidad

Compartimos cinco lecciones importantes en la construcción de cartera para ayudarle a maximizar su rentabilidad

Morningstar 20/04/2018

1. Pagar los menos costes posible

El primer factor de éxito es uno de los más fáciles de controlar: los costes. Estos costes pueden adoptar diversas formas (costes de transacción, costes de cobertura, costes de oportunidad). Estos elementos, si se minimizan adecuadamente, le ayudarán en gran medida a alcanzar sus metas financieras. A corto plazo, los costes pueden no parecer significativos. Pero a largo plazo, pueden afectar significativamente su rentabilidad. Mirar los costes como un obstáculo, como un "impuesto" sobre el rendimiento futuro es una buena manera de invertir con la mentalidad correcta y teniendo en cuenta lo que es importante.

2. Entender lo que no es importante

Es también desde esta perspectiva que debemos saber distinguir entre lo que es importante y lo que es secundario. Cuando se trata de inversión, a menudo es necesario centrarse en el corto plazo: ¿cuál será la próxima decisión del banco central? ¿Llevará el "Brexit" a una recesión? ¿Empezará Donald Trump una guerra comercial y con qué consecuencias?

Predecir la macroeconomía es un ejercicio peligroso y una pérdida de tiempo. Por supuesto, es importante entender el entorno en el que uno está invirtiendo. Pero a partir de ahí, hacer pronósticos sobre los datos macroeconómicos es un paso que muchos inversores raras veces toman con éxito.

Por esta razón, pasamos tiempo distinguiendo entre lo que es importante y lo que no lo es, y entre lo que se puede conocer y lo que no se puede conocer. Invertir consiste en lidiar con la incertidumbre. Por lo tanto, es importante saber dónde están los elementos que podemos controlar con mayor o menor certeza y tratar de protegernos de lo que no controlamos. Este tipo de enfoque ayuda a mantener la cabeza fría cuando los mercados están atrapados en fases de pánico o euforia.

3. Gestionar los espíritus animales

Centrarse demasiado en la evolución diaria de los mercados financieros puede llevar a un comportamiento gregario e irracional. Benjamin Graham es famoso por recordarnos que el peor enemigo de cualquier inversor no es otro que nosotros mismos. No ser capaz de mantener la cabeza fría frente a las turbulencias del mercado es un ejemplo.

La toma de decisiones consiste tanto en comprender el valor intrínseco de un activo como en controlar los sesgos psicológicos que nos llevarán a perder potencialmente la oportunidad de comprarlo en el momento adecuado, o a abstenernos de actuar.

En el contexto actual, esto es aún más cierto. Operamos en un entorno en el que los mercados han progresado sobre un fondo de lenta mejoría económica y en el que los niveles de valoración de la mayoría de las clases de activos son particularmente ajustados. En este contexto, es difícil no caer en la tentación de invertir con la multitud y seguir la tendencia.

Sin embargo, es precisamente en estas fases cuando es necesario distanciarse y permanecer disciplinado, respetando al mismo tiempo las limitaciones establecidas para la construcción de su distribución de activos a largo plazo.

4. Invertir con un margen de seguridad

Correr detrás de las rentabilidades es la mejor manera de perder dinero. Por otra parte, ser “contrarían” es una buena manera de exponerse, a veces un poco antes, a las clases de activos que ofrecerán los mejores rendimientos (siempre que preste atención al precio pagado y a los fundamentales).

Poder invertir con un margen de seguridad, es decir, cuando el precio es significativamente inferior al valor intrínseco de un valor, es la mejor manera de obtener una rentabilidad razonable con un riesgo controlado. Reduce las posibilidades de cometer errores y protege contra los errores de valoración de los activos, que son inevitables.

5. Ser consciente de los riesgos imprevistos

La ruina de muchos inversores con talento se explica a menudo por un exceso de confianza, que muchas veces conduce a exponerse a un riesgo inesperado o mal anticipado. El riesgo está en todas partes, pero nuestros hábitos nos llevan a entender sólo los riesgos claramente identificados.

Cometer el menor número de errores posible significa crear carteras que puedan manejar varios tipos de riesgo, no sólo uno. Es importante tener un enfoque holístico del riesgo. Esto ilustra la importancia de la diversificación y de comparar siempre el potencial al alza y a la baja de una oportunidad de inversión.

Diversificar el riesgo también significa evitar la exposición a los mismos factores macroeconómicos o fundamentales que pueden afectar a diferentes clases de activos.

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