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¿Más educación financiera nos hace mejores inversores?

Los efectos de la educación suelen ser pequeños y los conocimientos adquiridos se olvidan rápidamente, pero siguen siendo importantes

Morningstar 17/04/2018

Se han realizado innumerables estudios para medir el impacto de la educación financiera en el comportamiento de los inversores. Algunos de ellos muestran un aumento del ahorro y una reducción de la deuda, mientras que otros encuentran que la educación no tiene ningún efecto en los hábitos de los inversores. Los resultados son a menudo desalentadores para quienes trabajan en el negocio de los servicios financieros: los efectos de la educación suelen ser pequeños y los conocimientos adquiridos se olvidan rápidamente.

Pero el conocimiento financiero sigue siendo importante. Sin este conocimiento la gente estaría a merced de vendedores sin escrúpulos y productos depredadores. Sin educación financiera, los expertos financieros no podrían añadir valor, y si el conocimiento realmente no tuviera impacto en el comportamiento, los expertos tomarían las mismas malas decisiones que los novatos.

Las medidas estándar en educación financiera se basan en preguntas simples sobre conceptos financieros fundamentales. Se suelen parecer a los exámenes de matemáticas de la escuela y evalúan la comprensión de una persona sobre los tipos de interés, la inflación y el riesgo. Si bien estos son conceptos importantes para los inversores, tienen poca o ninguna relación con los hábitos o los gastos financieros diarios.

Saber lo correcto y hacer lo correcto son dos cosas completamente diferentes. Podemos saber que el ahorro es importante, pero si nos sentimos tentados fácilmente por lo que podemos comprar hoy, es posible que no tengamos la fuerza de voluntad para seguir adelante. Esto significa que el conocimiento en sí mismo no es suficiente. Debemos considerar otras influencias que podrían ser más fuertes que el conocimiento a la hora de influir en el comportamiento financiero.

Si otros factores, además del conocimiento, influyen en la capacidad de las personas para aplicar ese conocimiento, entonces los asesores financieros deben centrarse en estas otras influencias.

Por ejemplo, un inversor que tiene mucho conocimiento pero que también es muy impulsivo, o que piensa a muy corto plazo, puede mostrar malos hábitos financieros ya que el conocimiento por sí solo no es suficiente.

El concepto de coaching es diferente del de la enseñanza financiera, aunque algunos elementos se superponen. La enseñanza tiene que ver con la transferencia de conocimientos, mientras que el coaching tiene que ver con la acción y las habilidades.

 

 

 

Algunos ejemplos de coaching positivo implican el momento en que se dan los consejos. La investigación sobre la retención de la memoria muestra un claro patrón de deterioro del conocimiento con el tiempo. La tasa de decaimiento de la memoria es exponencial, lo que significa que disminuye extremadamente rápido.

Debido a que la retención de conocimientos sigue esta curva de decaimiento exponencial, es mejor ofrecer información importante justo antes de que sea necesario aplicarla. En muchos sentidos, los buenos asesores aplican esta regla intuitivamente.

Otros estudios del mundo de la psicología y del entrenamiento de la memoria muestran que es más probable que recordemos cosas que son vívidas de forma emocional. Y la información se recuerda mejor cuando se genera a partir de nuestras propias mentes. Los inversores se sienten más enfocados en sus planes si se sienten, por ejemplo, a cargo de su propio futuro financiero.

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