Prepararse para una subida de tipos con ETFs (1)

Tras años de política monetaria acomodaticia, los inversores deberían prepararse para un eventual aumento de tipos. Analizamos una primera estrategia.

Jose Garcia-Zarate 27/03/2018

El Banco Central Europeo (BCE) ha recortado la cantidad mensual de compras de bonos dos veces ya en el último año, y en la reunión de política económica de marzo de 2018 abandonó la promesa de aumentar las compras si fuera necesario, ya que ya no se ajustaba a las perspectivas económicas más optimistas.

Los bajos tipos de interés se mantendrán hasta después de la expiración del programa de compra de activos, que, salvo prórroga improbable, tendrá lugar en septiembre de 2018. Después de esto, la eliminación del sesgo de relajación tendrá que venir a través de tipos de interés más altos.

Esto tendrá consecuencias para los títulos de renta fija denominados en euros. Los tipos de interés más altos empujan a la baja el precio de los bonos existentes. Por lo general, los movimientos de los precios de los bonos preceden a las decisiones de política, ya que los participantes en el mercado fijan los precios con mucha anticipación.

Existen varias maneras para que los inversores pueden dirigir la asignación de renta fija en una cartera de inversión hacia un escenario de tipos de interés más altos. En este artículo discutimos una de estas tres estrategias que pueden ser implementadas con fondos cotizados (ETFs). Estas estrategias responden a diferentes grados de tolerancia al riesgo y objetivos de inversión.

Estrategia 1: Acortar la duración

La duración mide la sensibilidad de los activos de renta fija a los cambios en los tipos de interés, indicando el cambio aproximado en el precio de un bono en respuesta a un cambio del 1% en las tasas de interés. Existen varias maneras de calcular la duración (duración efectiva, duración modificada, duración de Macaulay). Sin embargo, las diferencias entre ellas son mínimas y no deberían distraernos de la noción básica de que los precios de los bonos y los tipos de interés tienen una relación inversa. Por lo tanto, si la duración media de los bonos en una cartera es de 8 años, y los tipos de interés suben un 1%, entonces deberíamos esperar una caída media del 8% en los precios de los bonos.

Teniendo en cuenta esta relación inversa, algunos inversores ajustan la duración en respuesta a los cambios esperados en los tipos de interés. El acortamiento de la duración en momentos de subida de tipos amortigua la tendencia a la baja de los precios de los bonos, mientras que su alargamiento en momentos de caída de los tipos mejora la tendencia al alza. 

Los ETF son herramientas útiles para poner en marcha estas estrategias. Existen numerosos ETFS que siguen índices que replican la rentabilidad de segmentos delimitados de vencimiento de los mercados de bonos gubernamentales y corporativos (por ejemplo, 0-1 o 1-3 años). Estos ETFs pueden utilizarse para ajustar la duración de una cartera con precisión.

Veamos un ejemplo simple.

Supongamos una participación de 10.000 euros en un ETF de deuda pública que posee bonos de la Zona Euro de todos los vencimientos. Por ejemplo, el iShares Core EUR Government Bond, el Lyxor EuroMTS All-Maturity Investment Grade y el Xtrackers Eurozone Government Bond ETFs - todos ellos con un Morningstar Analyst of Gold - siguen índices con una duración media de 7,5 años.

Reasignando 5.000 euros a un ETF que proporcione exposición al tramo de vencimiento de 1-3 años - por ejemplo, el iShares EUR Government 1-3y, el Lyxor EuroMTS 1-3y o el Xtrackers Eurozone Government Bond 1-3y, con una duración media de 1,8 años - la duración total se reduciría a 4,65 años, lo que amortiguaría la caída de los precios de los bonos en casi un 3% en caso de un aumento de los tipos del 1%, al tiempo que se mantendrían los beneficios diversificadores de una asignación de renta fija en una cartera de inversiones. 

 

 

Los ETFs segmentados por vencimiento permiten combinaciones de múltiples duraciones para adaptarse a los objetivos específicos de riesgo y rentabilidad. Sin embargo, debemos hacer hincapié en que la aplicación de estrategias de gestión de la duración requiere un estrecho seguimiento de la evolución económica y una buena comprensión, en última instancia, de las decisiones de política monetaria, no sólo en términos de dirección (es decir, ¿las tasas subirán o bajarán?), sino también del alcance y el calendario de esas decisiones. A pesar de la mayor transparencia en las comunicaciones de los bancos centrales, el timing de los cambios en los tipos de interés está plagado de dificultades.

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Sobre el Autor

Jose Garcia-Zarate  is an ETF analyst with Morningstar UK.