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Cuando su gestor de bonos toma demasiado riesgo

La volatilidad no es el único criterio a considerar para evaluar la toma de riesgos por parte de un gestor de bonos.

Morningstar 18/10/2017

Más allá de la volatilidad

La convergencia entre el estrechamiento de los diferenciales de crédito y las rentabilidades de los bonos este año es una oportunidad para que los inversores consideren si están adecuadamente compensados por el riesgo asumido.

La volatilidad es la medición de riesgo más utilizada. Trabajos académicos han permitido el desarrollo de indicadores de rentabilidad ajustada al riesgo como el ratio de Sharpe y el ratio de información, que utilizan la volatilidad como medida del riesgo.

Pero este indicador no es el único que evalúa el riesgo de una inversión en bonos. Por ejemplo, durante las fases de recesión, el aumento de la tasa de morosidad conduce a un rendimiento inferior de los bonos de alto rendimiento. La deuda emergente ha experimentado fases volátiles debido a las fluctuaciones de las monedas de los países emergentes en relación con el dólar y el euro. Los bonos del Estado a largo plazo de la Eurozona experimentaron períodos de volatilidad relacionados con su duración, lo que les hizo muy sensibles a los cambios en los tipos de interés.

Analizando los fundamentos y la calidad crediticia de los valores de un fondo, su exposición a divisas o duración ofrece una serie de medidas útiles y complementarias que ponen de relieve riesgos específicos.

Además, ciertas categorías de bonos han experimentado diferentes fases de volatilidad vinculadas a eventos o un entorno macroeconómico específico (por ejemplo, caída de los precios de las materias primas para los bonos de alto rendimiento estadounidenses entre junio de 2015 y febrero de 2016).

Rentabilidad contrastada

En un entorno marcado por unos bajos rendimientos, unas bajas tasas de incumplimiento, una larga recuperación económica, una baja inflación, los bonos de alto rendimiento (high yield) y los títulos con beta alta se han comportado bien.

A fecha de finales de agosto, en los últimos cinco años, el índice Bloomberg Barclays Pan Euro High Yield ganó una media del 8,1% anual, frente al 4,1% para el índice Bloomberg Barclays Euro Aggregate Corps (que representa el universo “investment grade” o grado de inversión).

El ratio de Sharpe del índice de alto rendimiento fue de 1,86 en el período, en comparación con un 1,5 para la categoría "Investment Grade".

Aparentemente, los inversores fueron más que compensados por el riesgo tomado durante este período.

¿Pero puede este buen comportamiento durar indefinidamente? La historia demuestra que no. Si uno mira los indicadores de rentabilidad ajustada al riesgo en períodos de 5 años antes y después de la crisis financiera (2002-2007 y 2007-2012), es evidente que las clases de bonos han experimentado fortunas diversas.

 

A mediados de 2007, a medida que la elevada rentabilidad de los fondos de alto rendimiento comenzaba a revertirse, el ratio de Sharpe de la categoría fue muy superior a la de los fondos diversificados y de bonos del gobierno. Sin embargo, en los cinco años siguientes, los bonos de alto rendimiento y grado de inversión pasaron de las mejores rentabilidades a las peores en el universo de renta fija.

En ese momento, la valoración ajustada y la menor calidad de crédito deberían haber indicado que la clase de activos comportaba algunos riesgos. A la inversa, los bonos del Estado y los fondos diversificados se convirtieron, a partir de mediados de 2007, en una de las mejores categorías.

El riesgo de liquidez, difícil de medir y siempre cambiante, puede ser difícil de aprehender a través de la volatilidad pasada, pero es un criterio determinante para unos vehículos que se supone ofrecen una liquidez diaria. En la actualidad, la exposición a clases de activos que no se negocian con frecuencia, como ciertos valores respaldados por activos o determinadas deudas subordinadas, puede ser motivo de preocupación para la liquidez de los fondos, aunque este riesgo no se materializó en los indicadores de rentabilidad.

Mantener la prudencia

Después de varios años de superar a las categorías más arriesgadas en el universo de bonos, es muy importante recordar que la volatilidad pasada no ayuda a detectar riesgos futuros.

Los gestores de fondos que han aceptado una rentabilidad baja recientemente, tanto en términos absolutos como relativos, en lugar de seguir a la multitud y tomar cada vez más riesgos, pueden ser los que lo harán mejor en el futuro.

 

 

 

 

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