Para seguir utilizando esta página web debe permitir el uso de cookies en su equipo. Haga clic aquí para tener más información sobre nuestra política de cookies así como los tipos de cookies que utilizamos.

Japón: señales alentadoras

Pese a una valoración razonable, el aumento de los beneficios y una gobernanza más favorable hacen de las acciones japonesas en un activo atractivo

Morningstar 29/09/2017

Las décadas perdidas de Japón han quedado grabadas en las mentes de muchos inversores. Desde el pico alcanzado a finales de 1989, el país ha experimentado una sucesión de bajo crecimiento económico, incluso recesiones sucesivas, y una deflación que han provocado que la riqueza nacional se haya mantenido virtualmente inalterada en términos nominales.

Este entorno económico tiene como consecuencia que el valor de las acciones y el de la vivienda permanezcan por debajo de los niveles alcanzados en 1989.

La pregunta para los inversores es si el mercado japonés va a poder cambiar su curso de una manera sostenible. Si este es el caso, como muchos creen, las acciones japonesas, que a menudo están olvidadas, podrían convertirse en un activo a largo plazo, ofreciendo una fuente de diversificación y un potencial de apreciación. Pero esta previsión es sólo realista si las empresas japonesas son capaces de mejorar de manera sostenible su rentabilidad, algo que ha sido su punto débil en los últimos años.

Para entender por qué el cambio es posible, debemos analizar las razones de la baja rentabilidad de las empresas japonesas. El problema más frecuentemente citado es el gobierno corporativo, que a menudo ha dado como resultado una política de dividendos decepcionante, mecanismos de compensación oscuros y una falta de toma de riesgos, debido a la baja proporción de gestores independientes y la existencia de participaciones cruzadas que hacían improbables las transacciones de fusiones y adquisiciones.

 

 

¿Qué cambios?

Frente a estos desafíos, los inversores esperaban un catalizador. Llegó a finales de 2012 con el establecimiento del Abenomics, la estrategia económica del Primer Ministro Abe Shinzo, articulada alrededor de "3 flechas", especialmente la tercera, más centrada en cuestiones de gobernanza.

A pesar del gran escepticismo por parte de la comunidad financiera en cuanto al impacto del gobierno en el comportamiento corporativo, hoy tenemos varios años de distancia que nos permiten medir su efectividad.

Está claro que se están observando desarrollos muy positivos. Lo más alentador es el número creciente de empresas que establecen objetivos de rentabilidad.

 

 

Asimismo, la representación de consejeros independientes ha aumentado significativamente, lo que es un factor positivo, en particular en términos de remuneración para los accionistas.

 

 

En este ámbito, los dividendos han aumentado y las tasas de distribución se han elevado significativamente en los últimos años, mientras que la proporción de empresas anunciando su primer programa de recompra de acciones también está aumentando significativamente.

Otros factores favorecen esta clase de activos, ya sea la paridad yen / dólar (de 76 en 2011 a 115 en julio de 2017), la consolidación de determinados sectores de actividad o medidas adoptadas por determinados grupos con el fin de optimizar su balance mediante el uso de deuda.

Nuestra visión

Aunque estos desarrollos son favorables, es importante considerar cómo estos elementos ya están incorporados en las cotizaciones y si todavía hay una oportunidad.

La valoración de las acciones japonesas sigue siendo razonable, con múltiplos un poco caros en comparación con los promedios históricos, pero relativamente atractivos en comparación con otros mercados.

Desde un punto de vista fundamental, siempre hay cierta volatilidad en los flujos de efectivo producidos por las empresas japonesas y algunos indicadores parecen demostrar que la rentabilidad está cerca de un punto alto del ciclo.

Sin embargo, esto se ve compensado por unos sólidos balances en general y un impacto positivo de los cambios en el gobierno corporativo. La rentabilidad de las empresas podría seguir mejorando y ayudar a reducir la brecha con otros mercados desarrollados.

 

¿Cree que lo sabe todo sobre inversiones? Haga clic aquí para comprobarlo con nuestro test Morningstar Investing Mastermind.

Sobre el Autor

Morningstar