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¿Bonos o cash?

Con unos tipos de interés tan bajos y unas pobres perspectivas de rentabilidad, ¿deberían los inversores invertir en bonos o en cash?

Morningstar 29/08/2017

Durante varios años, los inversores han jugado a especular sobre las decisiones de política monetaria de los bancos centrales. En particular, en unos mercados de bonos sobrevalorados, después de años de política monetaria acomodaticia, el retorno de la volatilidad ha sido impulsado por un cambio en el discurso de los banqueros centrales en los países desarrollados. Estos han señalado una posible normalización de su política monetaria, aunque a un ritmo muy moderado.

Si suben las tasas de interés, los inversores querrán saber a qué velocidad se hará esa normalización. Pero es casi imposible -en el marco normativo y legal - prever cómo los bancos centrales comunicarán este proceso. Las noticias recientes muestran que los informes de los bancos centrales, cuando eran inesperados, crearon volatilidad en los mercados de renta fija.

Interpretar el discurso de los banqueros centrales

Hay razones objetivas para querer seguir las noticias de los bancos centrales. El calendario y la amplitud de la reducción de las medidas no convencionales, conocidas como flexibilización cuantitativa (EQ), tendrán un impacto significativo en los mercados financieros. La historia reciente está llena de ejemplos donde los anuncios de los banqueros centrales han sido una fuente de estrés para los mercados, como el "Taper Tantrum" de mayo de 2013. Del mismo modo, un endurecimiento excesivamente fuerte de los tipos de interés podría desbaratar el crecimiento económico, aún suave en algunos países. Una acción demasiado tarde o demasiado tímida podría, por el contrario, crear burbujas incontrolables.

Hay otros factores a considerar. La era de las tasas extremadamente bajas ha llevado a muchos gobiernos a alargar el vencimiento de sus emisiones. La duración media del índice de bonos gubernamentales era de 7,9 años en 2007 y ahora es de 9,5 años. Esto no parece mucho, pero la sensibilidad de la deuda pública a un aumento de los tipos de interés se ha vuelto particularmente problemática.

¿Cómo pueden los inversores gestionar esta situación?

Aparte de tener liquidez en cartera, la deuda pública juega un papel importante diversificación en una cartera de activos, especialmente para proteger el capital. Aunque es imposible prever las acciones de los bancos centrales, es posible no obstante trazar varios escenarios.

Por ejemplo, una disminución de los rendimientos de los bonos similar a lo experimentado durante el episodio de junio de 2016 en Alemania daría lugar a un salto del 18% a un año para los índices de bonos del Reino Unido y un salto del 3% a 10 años.

Por el contrario, un aumento en el rendimiento del bund a 10 años a finales de 2013 llevaría a una pérdida del 19% sobre el mismo índice a 1 año y una ganancia de 1,3% en 10 años.

Los bonos del Estado están caros, ofreciendo escasas expectativas de rentabilidad, con un riesgo significativo de pérdida de capital.

Reducir la duración o aumentar el cash en una distribución de activos es una solución, pero tiene ciertos límites. Algunos inversores pueden considerar moverse a clases de activos que ofrecen más rentabilidad, estando atentos a las valoraciones, pero la construcción de la cartera sigue siendo muy delicada.

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