Cuando la defensa es el mejor ataque

Los ETF de mínima varianza han conseguido limitar las pérdidas en periodos de turbulencia sin renunciar a los rebotes del mercado, pero son más caros

Valerio Baselli 23/02/2016

Desde hace varios años, los inversores se enfrentan a una multiplicación de fases volátiles y de incertidumbre en los mercados financieros y el comienzo de este año es una prueba más. Este entorno ha beneficiado enormemente a los ETF de baja volatilidad.

Estos fondos pasivos cotizados en bolsa forman parte de la familia de productos llamados de "beta estratégica". Morningstar ha identificado a 408 productos de este tipo en Europa, que gestionan un total de 49.000 millones de euros. En este universo, hay actualmente 26 productos de baja volatilidad disponibles para la venta en Europa, con un patrimonio de 4.200 millones de euros. Haga clic aquí para ver la lista completa.

La lógica de estas estrategias, conocidas como "mínima volatilidad" o "mínima varianza" consiste en seleccionar valores y ponderarlos en base a la volatilidad histórica y al nivel de correlación entre los componentes del índice que está replicando. La varianza de una cartera es una medida estadística de la dispersión de rentabilidades respecto a la media, y por lo tanto es una medida del riesgo de la cartera.

Menos riesgo trae a veces más rentabilidad

Por definición, estos productos son defensivos; generalmente los inversores los eligen para limitar las posibles pérdidas. Sin embargo, como se muestra en la tabla a continuación, estas estrategias también han sido capaces de obtener buenos resultados a largo plazo.

 

Si tenemos en cuenta únicamente los períodos de rebote del mercado, los índices convencionales mostrarían una mayor rentabilidad, pero a lo largo del período completo, el efecto de amortiguación durante las crisis de las estrategias de baja volatilidad ha sido capaz de compensar este movimiento.

Promesas cumplidas

Si entramos en detalles, nos damos cuenta que para las principales categorías de Morningstar, los ETFs de este tipo han conseguido ofrecer una rentabilidad superior a la media de los competidores tradicionales y a los benchmarks tanto a uno como a tres años (sólo un ETF de los que están disponibles en Europa tiene un historial de más de 5 años), mientras que mantiene al mismo tiempo la promesa de una menor volatilidad.

 

 

 

 

Los riesgos

Dicho esto, siempre es útil tener en cuenta los posibles riesgos asociados a estas estrategias. En primer lugar, cabe recordar que en los últimos tres años ha habido en varias ocasiones períodos de alta volatilidad, lo que sin duda ha ayudado a este tipo de enfoque. Luego, a menudo, estas ofertas implican una elección geográfica que debe ser evaluada de acuerdo con la fase del mercado y su valoración.

Por último, a la hora de elegir una estrategia de uso de los ETF, siempre hay que valorar características como la liquidez del fondo, la técnica de replicación (riesgos asociados a los préstamos de títulos con la replicación física y riesgo de contraparte con el método sintético) y sus costes. En este sentido, las tablas anteriores muestran que en la mayoría de los casos los ETFs de "mínima volatilidad" o "mínima varianza" son más caros que la media de sus categorías. Protegerse en las fases bajistas tiene su precio.

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Sobre el Autor

Valerio Baselli

Valerio Baselli  es Editor de Morningstar en Italia y Francia.

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