Curso sobre invertir en acciones: Lección 3

En esta tercera entrega analizaremos el binomio riesgo-rentabilidad de la inversión en acciones

Fernando Luque 11/06/2013
Facebook Twitter LinkedIn

En nuestra última lección vimos cómo una diferencia de apenas unos puntos porcentuales en la rentabilidad de una inversión podía tener un impacto muy importante sobre el patrimonio futuro. Por lo tanto, a largo plazo, los beneficios de invertir en acciones superan sus riesgos. En la lección de hoy analizaremos precisamente esa relación entre riesgo y rentabilidad para las acciones.

La volatilidad de los valores individuales

Las cotizaciones de las acciones individuales suelen tener una alta volatilidad, y la rentabilidad que uno pueda obtener de una acción aislada puede variar enormemente. Si usted tiene la suerte de acertar con la elección del valor podrá ganar mucho dinero. En el lado negativo, como la rentabilidad no está garantizada, existe el riesgo de perderlo todo con una determinada inversión. Hay cientos de ejemplos de inversiones en empresas puntocom que quebraron o que cotizan a un precio muy inferior a sus máximos históricos. Incluso hay compañías muy conocidas y de renombre, como Enron o WorldCom que acabaron en quiebra, y en las que los inversores lo perdieron todo.

La mayoría de valores se situarán entre estos dos extremos: su valor no se duplicará en los próximos meses, pero tampoco valdrá cero. Pero hay que tener en cuenta que para una típica acción que cotice en bolsa habrá, en un mismo año, una gran una gran diferencia entre el precio máximo y el precio mínimo.

Volatilidad de la bolsa

Una forma de reducir el riesgo de invertir en acciones individuales es tener una cartera con un mayor número de valores. Sin embargo, incluso una cartera de acciones que contiene una amplia variedad de empresas puede fluctuar bastante y puede sufrir grandes pérdidas en períodos cortos. Las caídas del mercado, que a veces pueden ser importantes, forman simplemente parte de la inversión en acciones.

Las rentabilidades anuales también fluctúan dramáticamente. Debería por lo tanto tener claro que las acciones son volátiles y que hay un riesgo significativo de que no pueda evitar las caídas del mercado a corto plazo. Pero no se preocupe; también hay una parte positiva al asunto.

A largo plazo las acciones son la mejor opción

A pesar de todos los riesgos y de la volatilidad a corto plazo, la renta variable, en conjunto, ha tenido unas rentabilidades a largo plazo más alta que cualquier otro tipo de inversión. Este es un hecho muy importante. Cuando el mercado se ha derrumbado, siempre se ha recuperado y siempre ha ido a buscar nuevos máximos. En promedio, las acciones han superado a los bonos en términos de rentabilidad real total (es decir, contando los dividendos y descontando la inflación). Esto es cierto incluso después de los picos del mercado. En otras palabras, las acciones han sido la clase de activos más rentable en el largo plazo, mientras que los bonos gubernamentales se han limitado a mantener la inflación.

Esta es la única razón para hacer el esfuerzo de invertir en acciones. Una vez más, incluso si usted hubiera invertido en renta variable en el punto más alto en el mercado, su rentabilidad total a 10 años después de haber descontado la inflación habría sido mayor que la de los bonos o la liquidez. Además si hubiera invertido un poco no sólo  cuando las acciones eran caras sino también cuando eran baratas, su rentabilidad hubiera sido mucho mayor.

El tiempo juega a su favor

De la misma forma que el interés compuesto puede hacer crecer su patrimonio de forma espectacular a lo largo del tiempo, cuanto mayor sea el plazo al que invierte en acciones, mejor le irá. Con el tiempo la probabilidad de ganar dinero invirtiendo en acciones aumenta y, al mismo tiempo, la volatilidad disminuye.

La rentabilidad de las acciones supera ampliamente a la que se puede obtener de cualquiera de los otros principales tipos de inversiones. Una vez más, a medida que el tiempo de permanencia aumenta, la variación de rendimiento esperado disminuye, y la probabilidad de obtener una retorno positivo aumenta. Es por esto que es importante contar con un horizonte de inversión a largo plazo cuando uno empieza a invertir en renta variable.

Por qué las acciones obtienen la mayor rentabilidad

Aunque los resultados históricos ofrecen sin duda una idea del tipo de rendimiento que uno puede esperar en el futuro, es importante hacerse las siguientes preguntas: ¿Por qué las acciones ha sido la clase de activos más rentable? Y ¿por qué deberíamos esperar que estas rentabilidades se mantengan en el futuro? En otras palabras, ¿por qué deberíamos esperar que la historia se repita?

Muy simple: las acciones permiten a los inversores invertir en compañías que tienen la capacidad de crear un enorme valor económico. Los inversores en acciones tienen una exposición total a esta alza. Por ejemplo, en 1985, qué hubiese sido más interesante, ¿haberle prestado dinero a Microsoft a una tasa de interés del 6% o haberse convertido en propietario de una parte de la compañía cuyo valor se ha multiplicado varios cientos de veces desde entonces?

Debido al riesgo, los inversores en acciones requieren la mayor rentabilidad en comparación con otros tipos de inversores para poder dar su dinero a las compañías para que puedan hacer crecer sus negocios. A menudo, las empresas son capaces de generar valor suficiente para cubrir este retorno exigido por sus propietarios.

Por su parte, los bonistas no se benefician de la expansión económica a ese grado tan grande. Cuando uno compra un bono, la tasa de interés sobre la inversión inicial nunca se incrementará. Su préstamo teórico para Microsoft con un rendimiento del 6% nunca se habría producido más de un 6%, independientemente de lo bien que lo haga la empresa. Ser propietario sin duda le expone a un mayor riesgo y a una mayor volatilidad, pero a cambio de una mayor rentabilidad esperada.

En conclusión

Aunque las acciones constituyen una inversión atractiva a largo plazo, su rentabilidad no está garantizada y suele ser volátil a muy corto plazo. Por lo tanto no recomendamos invertir en acciones para conseguir objetivos financieros a corto plazo. Para que tenga efectividad debe invertir en renta variable únicamente para cumplir sus planes de largo plazo, es decir de al menos cinco años. Y cuanto más amplio el periodo de inversión, mayores serán sus posibilidades de alcanzar una rentabilidad aceptable invirtiendo en acciones.

 

ETIQUETAS
Facebook Twitter LinkedIn

Sobre el Autor

Fernando Luque

Fernando Luque  es el Senior Financial Editor de www.morningstar.es

© Copyright 2024 Morningstar, Inc. Reservados todos los derechos.

Términos de uso        Política Privacidad        Cookie Settings        Aviso Legal